Adán y Eva (Durero)

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Albrecht Dürer 002.jpg
''Adán y Eva
(Adam und Eva)
Alberto Durero, 1507
Óleo sobre tabla • Renacimiento
209 cm × 81 y 80 cm
Museo del Prado

Adán y Eva (en alemán, Adam und Eva) es una pareja de pinturas realizada por el artista alemán Alberto Durero (Albrecht Dürer). Están pintadas al óleo sobre tabla. Datan del año 1507, según consta en un cartel junto a Eva. Ambas miden 209 cm de alto, y en cuanto a la anchura, una mide 81 cm. y la otra 80. Se exhiben actualmente en el Museo del Prado de Madrid (España).

Historia[editar]

Durero pintó estas dos tablas después de su segundo viaje a Venecia, durante el cual el pintor profundizó en el dominio del color y, además, buscó, incluso matemáticamente, el ideal formal clásico.

Se supone que Durero las pintó con destino al Ayuntamiento de Núremberg, donde permanecían a finales del siglo XVI. Luego pasaron al castillo de Praga, regaladas por la ciudad de Núremberg al monarca Rodolfo II, que era muy aficionado a los cuadros de desnudos. Durante la guerra de los Treinta Años, ejércitos suecos y sajones saquearon dicho castillo y estas obras en concreto acabaron siendo propiedad del rey sueco. Su hija la reina Cristina, las regaló al rey español Felipe IV en 1654.

En el siglo XVIII, el rey Carlos III ordenó que estos cuadros, junto a otros desnudos, fuesen quemados por su contenido supuestamente obsceno. Por consejo de miembros de su corte, decidió finalmente que se trasladasen a la Academia de San Fernando para que sirviesen de ejemplos de enseñanza para los jóvenes artistas. Esta medida se aprobó a condición de que dichos cuadros de desnudo se mantuviesen reunidos en una sala de acceso restringido. En 1827 las dos obras de Durero pasaron al Museo del Prado, junto con otras más o menos eróticas. Sin embargo, dado que se trataba de desnudos, se confinaron en una sala cerrada que sólo se visitaba con permisos especiales, y no fueron exhibidas públicamente hasta el año 1833.

Descripción[editar]

Durero representó, en dos tablas independientes, a Adán y Eva. En la de Adán se presenta la figura de éste sobre un fondo oscuro, de manera que toda la atención se centre en la figura masculina que está de pie, pintado de cuerpo entero, sobre un terreno irregular lleno de piedras. El cuerpo de Adán presenta un leve ladeamiento. Sujeta una rama del manzano en el que se encuentra enrollada la serpiente, de tal modo que sus genitales quedan cubiertos con esta rama con hojas y una manzana. Su rostro es joven, de facciones proporcionadas, mostrando una expresión de sorpresa. Sus rizos rubios ondean al viento.

Eva permanece al lado del árbol, viéndose la serpiente enrollada en torno a una de las ramas. También está representada de cuerpo entero, pero su postura es distinta. No ladeada, se presenta de frente, adelantando la pierna derecha. Su sexo, como el de Adán, está tapado; en el caso de Eva, con las hojas de una rama que se encuentra en la zona izquierda de la composición. Como es tradicional en el arte, el color de la piel de Eva es más claro que el de Adán. El rostro de Eva es claro, y aún desprende inocencia. Su larga melena rubia también ondea al viento.

Es en esta tabla donde aparece el cartel que proporciona la fecha de composición:

Alberto Durero, alemán, la pintó después del parto de la Virgen, en el año del Señor de 1507

Los cuerpos siguen un canon muy alargado: nueve cabezas de altura, en lugar del canon tradicional de ocho cabezas. Algunos críticos lo atribuyen a una influencia gótica o incluso ven un preludio del manierismo.

Son los primeros desnudos a tamaño natural en la pintura nórdica. El artista realiza un estudio en profundidad de la anatomía humana y demuestra su gran habilidad como dibujante. Representa la culminación de las búsquedas de Durero del color absoluto y la belleza ideal; se pueden considerar, en su armonía abstracta, la síntesis del ideal de belleza del pintor.

En 2009, ambas obras permanecían fuera de exhibición, debido a largos trabajos de restauración. Estos trabajos incluyeron rectificar el alabeado o combado del soporte de madera, causado antiguamente por cambios de humedad, para lo cual se contó con la colaboración de la Fundación Getty de California. También se retiraron las capas de barnices oxidados. Esta limpieza desveló los colores originales de Durero, con matices hasta entonces imperceptibles. Las pinturas ya restauradas se presentaron el 24 de noviembre de 2010 en el museo.

Referencias[editar]

  • Cirlot, L. (dir.), Museo del Prado I, Col. «Museos del Mundo», Tomo 6, Espasa, 2007. ISBN 978-84-674-3809-3, pp. 170-173
  • Zumthor, B., «Durero», en el Diccionario Larousse de la Pintura, Planeta-Agostini, 1987. ISBN 84-395-0649-X

Enlaces externos[editar]