Abuelidad

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Abuelidad es un concepto acuñado por la Dra. en Medicina, Médica Psiquiatra y Psicoanalista argentina Paulina Redler en 1980 para denominar a la relación y función del abuelo con respecto al nieto, y los efectos psicológicos del vínculo.

El término se asocia con su equivalente "paternidad", para describir el vínculo y función del padre con su hijo. En idioma inglés, el concepto puede traducirse como "grandparenthood", "grandmotherhood" y "grandfatherhood" (estos dos últimos respectivamente para abuela y abuelo), y se utiliza desde el siglo XIX. Para significar lo mismo, en la lengua francesa se ha introducido desde la década del 90, el concepto "grandparentalité" o "grand-parentalité".

En la Argentina, la Asociación de Abuelas de Plaza de Mayo, una organización de abuelas dedicada a buscar y recuperar a sus nietos (hoy adultos) secuestrados y privados de su identidad cuando eran bebés, por la última dictadura militar (1976-1983), desarrollaron un método científico para establecer un "índice de abuelidad", en el caso de que los padres falten.[1] [2]

Origen de la noción de abuelidad[editar]

La noción de "abuelidad" y principalmente, la precisión del vínculo y la importancia social de las relaciones entre abuelos y nietos, es un fenómeno relativamente reciente, ligado al desarrollo de la gerontología y los derechos de los ancianos, así como al fenómeno de alargamiento de la vida humana y de la noción de "tercera edad".

A los fines de definir el término en español, la Dra. Redler, introductora del mismo, consultó en 1981, con la Academia Argentina de Letras, sobre la posibilidad de utilizar "abuelidad" o "abuelitud", considerándose más adecuada la primera.

En su afianzamiento como noción social, ha desempeñado un papel decisivo las Abuelas de Plaza de Mayo de la Argentina, que organizaron en su país, la lucha contra el terrorismo de Estado y los desaparecidos, a partir de su doble condición de madres-abuelas de hijas o nueras embarazadas o secuestradas-desaparecidas junto a sus hijos pequeños.

Función[editar]

La Dra. Gloria Ferrero ha señalado que el rol de la abuelidad se vincula con "la función de la transmisión del conocimiento generacional, del pasado, los orígenes", a la vez que, al mantener una relación con los nietos menos tensada por las relaciones de autoridad que estos mantienen con sus padres, los abuelos están en mejores condiciones de "escuchar, comprender y sostener a sus nietos en ocasiones que sus padres no pueden hacerlo..." Juegan de este modo un papel esencial en el proceso de "transmisión intergeneracional", proceso ligado estrechamente al de la construcción de la identidad.[3]

Psicología del envejecimiento[editar]

La Dra. Redler ha destacado y analizado la importante significación psicológica de la abuelidad, definiéndola como una fase del desarrollo de un individuo, caracterizado por el efecto que en su organización psíquica resulta de "tener un nieto y ser y amarse a través de los nietos". El momento, habitualmente coincide con una etapa de la trayectoria de vida en la que se producen importantes pérdidas (viudez, jubilación, enfermedades, etc.) que obligan a una reorganización psíquica y relacional. De este modo, la abuelidad se conforma como una oportunidad para ello.

Redler, analiza la abuelidad a partir de sus aspectos narcisistas y edípicos. En el primer aspecto, el nieto es una expresión de inmortalidad, a la vez que una evidencia no dolorosa de la muerte inevitable. Desde el aspecto edípico, la abuelidad permite resignificar la relación padre-hijo, a partir de la menor ansiedad y mayor distancia que existe en el vínculo. Kernberg, ha dicho que nietos y abuelos se entienden porque tienen un enemigo común.[4] Pero al mismo tiempo, la abuelidad lleva a una identificación profunda con el hijo.

Índice de abuelidad[editar]

Cuando en 1983, en Argentina, se convocó a elecciones luego de que la dictadura militar colapsara debido a la derrota en la Guerra de las Malvinas, la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo comenzaron a consultar con científicos de todo el mundo con el fin de elaborar un procedimiento científico capaz de probar judicialmente un vínculo biológico entre abuelos y nietos, en ausencia de sus padres. En esa búsqueda se relacionaron con la genetista estadounidense Mary-Claire King, quien elaboró el primer índice de abuelidad.

Síndrome de la abuela esclava[editar]

La relación abuelos-nietos es una de las más hermosas, gratificantes y fructíferas experiencias humanas. Pero en ocasiones, con el paso de los años, los abuelos tienen que seguir asumiendo responsabilidades y cargas familiares muy superiores a lo que sus capacidades física y mental pueden soportar. Llegado el momento los varones son más directos al proclamar su incapacidad para asumir cargas excesivas, pero por el contrario algunas mujeres, con excesivo sentido de la responsabilidad y el pudor, se obstinan en negar y ocultar su propio agotamiento y se empecinan en seguir haciendo más de lo que pueden, para no molestar o defraudar a sus propios hijos, que delegan en ellas demasiadas cargas familiares. El sobreesfuerzo prolongado puede provocar o agravar diversas enfermedades, que no curarán adecuadamente hasta que sus propios hijos sean consecuentes y liberen a la abuela de su “voluntaria esclavitud”. Esta situación se conoce desde 2001 como “síndrome de la abuela esclava”. [5] [6] [7]

Primer Estudio sobre el Síndrome (Encarni Liñan, 2003) Para saber más de este síndrome se realizó un estudio (C.S.A.E “Cuestionario del Síndrome de la Abuela esclava” ,Encarni Liñán 2003). Para su elaboración se tuvieron en cuenta los siguientes puntos de referencia: 1. ¿A quién se recurre para cuidar a los niños?. La delegación del cuidado de los hijos en otra mujer de la familia, que suele ser la abuela materna, es una de las estrategias de compatibilización familia-empleo más utilizadas en nuestro país. ¿Como se delega en las abuelas? Ocasionalmente: cuando hay que dejar a los hijos de forma puntual, esta situación no genera grandes problemas. Sistemáticamente: la abuela es la principal responsable del cuidado de los nietos, esta situación genera estrés y sobrecarga, y es la que puede originar que las abuelas empiecen a padecer este síndrome. ¿Por que se delega en las abuelas de forma sistemática? • No contar con recursos económicos para niñera o guardería. • Porque existen lazos afectivos. • Por comodidad. • Porque es gratis. 2. La abuela también tiene estrés. El estrés y la abuela. Como es bien sabido, el estrés no es exclusivo de determinadas profesiones. Situaciones donde las responsabilidades superan las capacidades, originan estrés (muchas abuelas se encuentran en esta situación). De entre todos los posibles factores que afectan en el origen de situaciones de estrés, los “microeventos” o sucesos vitales menores, que son los pequeños problemas y contrariedades que ocurren cotidianamente y las situaciones repetitivas a lo largo del tiempo. Ocasionan situaciones indeseables, estresantes ¿Como respondemos ante situaciones de estrés? Respuestas físicas Pulso rápido, aumento de la sudoración... Estomago contraído, dientes apretados, respiración entrecortada y rápida.. Brazos y piernas en tensión.. Incapacidad para estar quieto.. Respuestas psíquicas • Incapacidad para concentrarse, dificultad para tomar decisiones. • Pérdida de la confianza en uno mismo, preocupaciones y ansiedad, miedo irracional o pánico. • Irritabilidad o tendencia a ponerse colérico. • Anhelos insaciables. Respuestas de conducta • Aumento en el empleo de los medicamentos... • Tics nerviosos o manías, agresividad.. • Distracción, proclividad a los accidentes. • Comer en exceso o falta de apetito.. • Insomnio... Consecuencias del estrés • Cansancio emocional: sentimientos de agotamiento. • Despersonalización: actitud fría y distante (encerrarse en sí misma, mal carácter..). • Baja realización personal: insatisfacción y descenso del autoestima. Cualquier persona que este sometida a situaciones de estrés, puede padecer estas consecuencias, y por supuesto las abuelas sometidas a sobrecarga también, de ahí los síntomas que se manifiestan en esta enfermedad. 3. Del compromiso al maltrato. El abuso del rol de abuela está generando situaciones donde el maltrato hacia estas tiene cabida. Esta reconocido por O.M.S como otro tipo del maltrato hacia la mujer. ¿Porque se sienten comprometidas las abuelas?¿Porque no se liberan de estas cargas?¿porque asumen estas situaciones como suyas?.... Por la educación y valores aprendidos, porque se sienten responsables del permanente cuidado de la familia y porque es una forma de seguir sintiéndose útiles. ¿Porque es la abuela y no el abuelo? Nuestra cultura androcentrica nos ha enseñado que la mujer es la cuidadora natural. Los hombres asumen el rol de cuidador solo cuando no existe o no está disponible un miembro femenino de la familia. El abuelo tiene otras funciones más ociosas con los nietos (juegos, paseos, cuentos etc...). Objetivo del estudio Objetivo general: ¿Existe la abuela esclava? Objetivos especificos: Las abuelas esclavas ... • ¿Se sienten sobrecargadas?. • ¿Como se encuentran física y emocionalmente?. • ¿Que nivel de satisfacción presentan?. • ¿Se sienten maltratadas?. Los principales resultados y conclusiones del estudio se muestran a continuación de forma resumida: ¿Quién es la abuela esclava? • Mujeres que cuidan a sus nietos de forma sistemática. • Mujeres que cuidan a familiares enfermos de forma sistemática. • Mujeres que tienen excesivas responsabilidades familiares en función de sus capacidades. • Mujeres que no tienen libertad para tomar decisiones. • Mujeres que no disfrutan de su tiempo libre como ellas quisieran. • Mujeres que apenas tienen relaciones sociales. • Mujeres que por cuestiones culturales y familiares se sienten obligadas a asumir demasiadas responsabilidades. • Mujeres que tienen miedo a quejarse por represalias familiares (retirada del cariño, chantaje emocional). • Mujeres que consciente o inconscientemente saben que se está abusando de ellas, pero no tienen ni los recursos, ni los medios necesarios para hacer frente a estas situaciones. • Mujeres que posiblemente se sientan maltratadas. ¿Que es una abuela feliz? • Aporta bienestar a la familia. • Ayuda a sus hijos y familiares en función de sus capacidades físicas y emocionales. • No tiene responsabilidades directas con sus nietos de forma sistemática. • Tiene libertad para decidir que hacer con su tiempo. Conclusiones La a.e existe. Los síntomas emocionales son más representativos que los físicos. Estamos frente a una situación de abuso y/o malos tratos hacia las mujeres (O.M.S) Soluciones Reconocer que existen las A.E. Prevenir a través de la concienciación familiar y social. Creación de programas, desde los servicios sociales, para intervenir en las familias y en las abuelas. (“El taller de la abuela”) Mas ayudas sociales para las familias. Seguir investigando sobre el tema. Todos tenemos cerca a una abuela esclava, Hagamos de ella una abuela feliz.[8]

Influencia de los abuelos sobre la conducta familiar y social de los nietos[editar]

Pese a que el rol familiar del abuelo ha recibido muy poca atención hasta hace muy poco tiempo, hay un amplio consenso sobre la importantísima influencia que los abuelos tienen en la educación de los nietos incluso cuando estos ya son adultos. Cabe destacar entre los elementos beneficiosos que los abuelos tienen para los nietos el de ser un guía y consejero, el trasmitir conocimientos y valores o el dar un sentido de patrimonio familiar y estabilidad. Los abuelos proporcionan una ayuda crucial a todos los niveles: económico, emocional…de cuidado. Saben escuchar a sus nietos y estos les escuchan a ellos en cuestiones relevantes.[9]

Fuentes[editar]

Referencias[editar]

  1. Abuelas de Plaza de Mayo. «30 años». Abuelas de Plaza de Mayo, 2007. Consultado el 10 de enero de 2008. «En conclusión la función mas importante de el abuelo moralmente aceptado es apoyar a sus hijos, nietos y nuevas generaciones, siendo un factor muy importante en nuestra sociedad, proporcionandonos conocimientos y permitiendo tener una visión objetiva. Podemos aprender mucho sobre ellos, costumbres que identifican nuestra cultura y conocer un poco mas sobre nuestro pasado.».
  2. Matoffi, Solange; Perea, Raúl (2007). «Índice de Abuelidad: el ADN al servicio de la gente». Extramuros, Universidad Nacional de Quilmes III (7, ene-mar 2007). Argentina. http://extramuros.unq.edu.ar/07/abuelidad.htm. 
  3. Ferrero, Gloria Adriana. «La abuelidad como transmisión simbólica». Psico-Mujer. Consultado el 1-mar-2008..
  4. Zegers Prado, Beatriz (2002). Psicología del envejecimiento. Documento de Trabajo N° 36, Pontificia Universidad Católica de Chile. 
  5. Antonio Guijarro Morales, El Síndrome de la Abuela Esclava. Pandemia del Siglo XXI. Grupo Editorial Universitario. Granada 2001. ISBN 978-84-8491-124-1.
  6. M. Núñez Bello, “Maltrato, la vejez agredida (informe). Sesenta y más (Imserso). Publicación del Ministerio de Educación, Política social y Deporte. Secretaría de Estado de Política Social. Número 272 / 2008, págs 48-53. NIPO: 216-08-017-4.
  7. M. Tabuerna Lafaña, “Los malos tratos y vejez: un enfoque psicosocial. Intervención Psicosocial vol.15 no.3 Madrid 2006. ISSN 1132-0559
  8. Encarni Liñan:Primer Estudio sobre el Síndrome de la Abuela Esclava http://www.psicologia-online.com/monografias/4/abuela_esclava.shtml
  9. López, J. (2011). Influencia de los abuelos sobre la conducta familiar y social de los nietos. En J. López y E. Martín (Eds.). Los modelos de conducta familiar y social transmitidos a través de la educación familiar (pp. 101-141). Madrid: Universidad San Pablo CEU.

Bibliografía[editar]

  • Abuelas de Plaza de Mayo. «30 años». Abuelas de Plaza de mayo de 2007. Consultado el 10 de enero de 2008.
  • Matoffi, Solange; Perea, Raúl (2007). «Índice de Abuelidad: el ADN al servicio de la gente». Extramuros, Universidad Nacional de Quilmes III (7, ene-mar 2007). Argentina. http://extramuros.unq.edu.ar/07/abuelidad.htm. 
  • Redler, Paulina (1986). Abuelidad. Mas allá de la paternidad. Buenos Aires: Legasa. ISBN 950-600-075-1. 
  • Redler, Paulina (1996). «Psicosemiología. Acerca de la palabra abuelidad». Revista Geriatría Práctica. Neurociencias y psicofarmacología geriátrica VI (4). pag. 29-32, Buenos Aires: Argentina. 
  • Zegers Prado, Beatriz (2002). Psicología del envejecimiento. Documento de Trabajo N° 36, Pontificia Universidad Católica de Chile. 

Enlaces externos[editar]