Abril rojo

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda

Abril rojo es una novela de Santiago Roncagliolo publicada en el año 2006 y reconocida con el premio Alfaguara de ese año. La historia se desarrolla durante un proceso de elecciones y de Semana Santa del año 2000, es decir se escribe en un periodo posterior a los enfrentamientos internos producto de una guerra civil que se vivió en el Perú entre los ochenta y noventa. Sin embargo se pueden ver las secuelas de este enfrentamiento en la novela a tratar.


El protagonista, Félix Chacaltana, quien como fiscal tratara de investigar asesinatos supuestamente relacionados con resurgentes senderistas, aunque no tuvo una vivencia directo con el conflicto armado que azotó al país, tras su regreso a Ayacucho y en el desarrollo de sus labores se relacionara con personas que si lo han tenido como: Edith, hija de terroristas; con Hernán Durango, terrorista encarcelado y con el comandante Carrión.


El fiscal Chacaltana inicialmente se muestra como alguien que tiene gran fe en la formalidad de los procedimientos. Ordenado, pegado a la letra, con gran adoración por las formas correctas del lenguaje, intelectual y hasta en cierta medida ingenuo. Hasta que va descubriendo la corrupción, existente en los diversos procesos que vive (como las elecciones presidenciales o el abuso de autoridad). De esa manera el cae en la cuenta de que puede hacer uso del poder para sus propios fines y comienza a realizar informes que no corresponden a la realidad. Al final, termina volviéndose loco.


La novela se narra de manera lineal pues inicia con el informe sobre el primer asesinato que se realiza y a partir del cual van a devenir una serie de muertes que el fiscal investigara. Desde este punto se conocerán los distintos sucesos de la historia gracias a las conversaciones que mantiene el protagonista con los demás personajes y a los informes realizados por el fiscal.


Hay que recordar que la novela se puede entender como un lugar en donde se plasman diferentes hechos, ya sea de manera fidedigna, tal como sucedieron, o usando la ficción. Tras la lectura se puede descubrir que la novela revisadas toca temas que si han ocurrido y esto se puede apreciar cuando señala lo sucedido en Uchuraccay,[1] las fiestas que se celebran como la de la fertilidad y el Turupukllay,[2] las procesiones realizadas por semana santa, y la mención como acto terrorista de colgar a perros. Estos hechos si se realizaron y se realizan en Ayacucho, es decir no fueron producto de la imaginación de los escritores. De lo comentado me surge una pregunta: ¿Puede llegar a ser esta novela fuente histórica? Yo creo que se tiene que ser muy cauteloso y tener en cuenta que el escritor no tiene la obligación de narrar los hechos conforme a la verdad, sino que esto dependerá de cómo quiera tratarlo es decir podrá exagerarlo o minimizarlo. Además hay que tener en cuenta que la nota del autor que nos dice lo siguiente: “Los métodos de ataque senderistas descritos en este libro, así como las estrategias contrasubversivas de investigación, tortura y desaparición, son reales. Muchos de los diálogos de los personajes son en realidad citas tomadas de documentos senderistas o de declaraciones de terroristas, funcionarios y miembros de las Fuerzas Armadas del Perú que participaron en el conflicto. Las fechas de la Semana Santa del año 2000 y la descripción de sus celebraciones también son verdaderas. Sin embargo, todos los personajes, así como la mayoría de las situaciones y lugares aquí mencionados, son ficticios, e incluso los detalles reales han sido descontextualizados de su lugar, tiempo y sentido. Esta novela cuenta, como todas, una historia que podría haber ocurrido, pero su autor no da fe de que haya sido así”.


Por otro lado, el escenario donde se sitúa la historia contada en Abril rojo se desarrolla en Ayacucho,[3] aunque hay una ligera relación con la capital, ya que el protagonista a pesar de haber nacido en la ciudad del sur, a los nueve años se fue a vivir a Lima tras la muerte de su madre, pero decide volver voluntariamente a su tierra. Tiene un concepto de Lima muy poco grandioso ya que la ve como una ciudad en donde la competencia era mayor, lugar de nacimiento de las aprobaciones y a la vez llena de humo, en algunos lugares sin agua, con cerros y gris.

Relación madre-hijo[editar]

Chacaltana tenía muy presente la figura de su mamita, a quien le pedía consejo y hasta su aprobación. Asimismo conversaba con ella, a pesar de estar muerta. Tal vez la tenía tan presente debido a que como se conocerá, él no la ayudo en el incendio que le costó la vida.

También se puede observar el comportamiento desesperado que tienen ciertas madres tras las desapariciones de sus hijos. En la novela de Roncagliolo, la madre de Edwin Mayta Carazo, cada vez que abrían una fosa, acudía con la esperanza de encontrar el cuerpo de su hijo.

Relación padre-hijo[editar]

En cuanto a la relación del protagonista con su padre hay un grado muy alto de alejamiento, pues Félix Chacaltana, aseguraba no haber conocido a su padre y tampoco preguntar por él. Era como que si nunca hubiera tenido un papá. Más tarde conoceremos que su progenitor tenía un comportamiento violento hacia su madre y en esa época hacia el pequeño Félix, quien terminara por atentar en contra de este.

Soldados[editar]

En Abril Rojo, las fuerzas de seguridad están relacionadas de manera directa con el mismo desprestigio del que gozan. Trataran de escudarse de sus acciones aludiendo o son los “terrucos” o somos nosotros, es como una propia defensa que tienen que realizar. También se verá como una alianza entre los soldados y la Iglesia Católica, en el caso concreto en la construcción del horno de incineración. De otra manera se podrá ver que en muchas zonas gozan de un poder muy grande aduciendo que estado de emergencia y que las leyes están legalmente suspendidas. Los pobladores de Ayacucho se presentan como seres sin confianza, que no tienen ganas de hablar, es como si estuvieran muertos en vida. Pero también son víctimas de ciertas acusaciones, por parte de los soldados, de realizar acciones senderistas. A pesar de que estas acusaciones muchas veces no sean comprobadas, llegan a “desaparecer”.

Violación[editar]

En Abril Rojo, la violación primero es vista desde las consideraciones del protagonista, quien piensa que los esposos no violan a sus esposas y que en el caso de las solteras el agresor debería ir a la cárcel. Hay que tener en cuenta que el fiscal llega a cometer un acto de violación contra Edith.

Senderistas[editar]

Los terroristas están presentes en la novela con sus vivas a la Guerra Popular, al Partido Comunista del Perú y al Presidente Gonzalo. Asimismo se les caracteriza como personas que niegan su participación en los hechos ocurridos, que se muestran como si no les importara morir, por ejemplo se cuenta el hecho de correr portando una bandera roja delante de un helicóptero del ejército, aduciendo que este acto incentivaba a fortalecer la entrega de los jóvenes senderistas a la causa (p. 148, 149). También mencionan que las personas que no parecen terroristas son los más peligrosos y que había entre sus filas niños entrenados en armas y en la manipulación de explosivos, que luego de los enfrentamientos se convirtieron en delincuentes (p.213). Por otro lado, llama la atención que a pesar de estar organizados en grupos de hombres generalmente se prefería que fueran comandados por una mujer, pues se les atribuye mayor fuerza ideológica.

Creencias y tradiciones[editar]

En Abril Rojo, se tienen muy presentes los oficios religiosos que se deben celebrar por Semana Santa y sus treinta y tres iglesias, de esa manera muestran a Ayacucho como una de las ciudades más devotas del país. Hay que recordar que los asesinatos realizados en la trama guardan relación a estos actos religiosos. Por otro lado, la idea del padre Quiroz, quien consideraba que los indios no habían tenido una verdadera conversión al catolicismo. Esto nos lleva a pensar cual es lo que realmente piensan y sienten los indios y el padre Quiroz nos dice que significado que le daban a la semana santa es que forma parte de su ciclo y hace alusión al mito del eterno retorno.[4] Asimismo la novela nos presenta a los campesinos como personas que evitan llamar la atención, callados, tímidos, desconfiados. Esto último tal vez haya sido provocado por la época de violencia que vivieron, en donde no sabían quiénes eran exactamente los enemigos. Es como si estuvieran muertos, a pesar de que los puedes ver, no muestran sus emociones ni nada es como si simplemente existieran y no vivieran.

También hay una creencia en la existencia de un infierno que se puede apreciar muy bien en el protagonista cuando ingresa a la cárcel para visitar al terrorista Durango y compara el infierno con la cárcel (p. 143). También cuando el terrorista mencionado anteriormente hace alusión a que el infierno es no poder morir (p. 221).

Muerte[editar]

Es interesante conocer que el significado de la palabra Ayacucho es “Rincón de muertos” y claro está que en la novela hay una presencia constante de este tema. Unas veces, se menciona la muerte haciendo referencia a que los humanos son los únicos conscientes de su existencia pero que al mismo tiempo no la asumimos (no esperamos que nos pase a nosotros) y también son persistentes las múltiples muertes que se dan. Incluso se señala que son enterrados los cuerpos porque esperamos una resurrección (p.196). El mismo protagonista nos cuenta que preferiría ser enterrado y no cremado.

Finalmente se puede decir que “Abril Rojo” es una novela en donde se pueden encontrar sucesos misteriosos, personalidades complejas, una realidad vivida y unas creencias religiosas que se siguen dando en la actualidad.

Notas y referencias[editar]

  1. “Yo le recordare Uchuraccay- continuó el comandante-. Los campesinos no les preguntaron nada a los periodistas. No podían, ni siquiera hablar castellano. Ellos eran extraños, eran sospechosos. Directamente los lincharon, los arrastraron por todo el pueblo, los acuchillaron. Los dejaron tan maltrechos, que luego ya no podían permitirles volver. Los asesinaron uno por uno y ocultaron sus cuerpos como mejor pudieron” (Roncagliolo 47). 
  2. “El fiscal pensó en la fiesta del Turupukllay. El cóndor inca atado por las garras ala espalada de un toro español. El toro agitándose violentamente mientras se desangra, sacudiendo al enorme buitre asustado que le picotea la cabeza y le desgarra el lomo. El cóndor trata de zafarse, el toro trata de golpearlo y tumbarlo. Suele ganar la lucha el cóndor, un vencedor despellejado y herido” (Roncagliolo 46-47). 
  3. “Ayacucho es un lugar extraño. Aquí estaba la cultura Wari, y luego los chancas, que nunca se dejaron sojuzgar por los incas. Y luego las rebeliones indígenas, porque Ayacucho era el punto medio entre Cuzco, la capital inca, y Lima, la capital de los españoles. Y la independencia en Quinua. Y Sendero. Este lugar está condenado a bañarse en sangre y fuego para siempre, Chaclatana” ((Roncagliolo 245). 
  4. “Las cosas pasan una vez y luego vuelven a pasar. El tiempo es cíclico. La tierra muere después de la cosecha y luego vuelve a nacer para la siembra” (Roncagliolo 199). 

Bibliografía[editar]

  • HIBBETT, Alexandra; UBILLUZ, Juan Carlos; VICH, Víctor. Contra el sueño de los justos : la literatura peruana ante la violencia. política. Lima : Instituto de Estudios Peruanos, 2009.
  • RONCAGLIOLO, Santiago. La cuarta espada : la historia de Abimael Guzmán y Sendero Luminoso. Buenos Aires : Debate, 2008.
  • RONCAGLIOLO, Santiago. Abril Rojo. Lima : Alfaguara, 2006.