Abolicionismo

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Cartel que mostraba las terribles condiciones de los barcos de esclavos.

El abolicionismo es una doctrina que propugna la anulación de leyes, preceptos o costumbres que se consideran atentatorios a principios éticos y morales. El término se aplicó principalmente a la corriente que propugnaba la abolición de la esclavitud.

Portugal[editar]

El primer ministro reformista Marqués de Pombal abolió la esclavitud en Portugal y en las colonias de la India el 12 de febrero de 1761, por lo que se considera a Portugal pionera en el abolicionismo. Sin embargo, en las colonias portuguesas de América se siguió permitiendo la esclavitud. Junto con Gran Bretaña, a principios del siglo XIX prohibió la trata de esclavos y en 1854 por decreto se liberaron todos los esclavos del gobierno de las colonias. Dos años más tarde, también se liberó a todos los esclavos de la iglesia en las colonias. El 25 de febrero de 1869 se produjo finalmente la abolición completa de la esclavitud en el imperio portugués.

Francia[editar]

Tras la Revolución francesa y la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, se abolió la esclavitud el 4 de febrero de 1794 en la Convención Nacional. Sin embargo, Napoleón restableció la esclavitud el 20 de mayo de 1802. La abolición definitiva llegó el 27 de abril de 1848.

Chile[editar]

Si bien en 1780 se planteó la abolición de la esclavitud en la fallida conspiración de los tres Antonios, fue el primer Congreso Nacional, convocado ocho meses después de la creación de la Junta de Gobierno, en tiempos de la Patria Vieja, el que, gracias a la iniciativa del congresista Manuel de Salas, estableció el 15 de octubre de 1811 la «libertad de vientres», que consistió en declarar libres a los hijos de esclavos que nacieran a partir de ese instante en el país. Asimismo, se declararon sus vientres «igualmente libres» de forma de evitar acciones fraudulentas, como la venta de las madres en el extranjero. Además, el bando agregó que todos los esclavos que permanecieran más de seis meses en el territorio o que estuviesen de paso quedaban libres.[1]

En 1818, y a consecuencia de la participación de batallones de esclavos negros entre las victoriosas fuerzas patriotas pertenecientes al Ejército Libertador de los generales José de San Martín y Bernardo O'Higgins, se les prometió la libertad total.

En 1823, José Miguel Infante presentó en el Congreso un proyecto de ley que propuso la abolición total de la esclavitud. En ese momento, Chile contaba con un poco más de un centenar de esclavos. La nueva ley, aprobada el 24 de julio de ese mismo año, señalaba que eran libres todos aquellos nacidos desde 1811 en adelante, y sus descendientes; y todos aquellos que pisaran el territorio de la República.

Finalmente, bajo la presidencia interina de Ramón Freire, se abolió la esclavitud de manera definitiva en diciembre de 1823 por medio de la Constitución de ese año, que recogía las ideas de Infante en su artículo 8.°: «En Chile no hay esclavos: el que pise su territorio por un día natural será libre. El que tenga este comercio no puede habitar aquí más de un mes, ni naturalizarse jamás»,[2] convirtiéndose en el primer país de Hispanoamérica en hacerlo oficialmente.[3]

La actual Constitución de 1980, en su artículo 19.°, también rinde tributo a Infante en su redacción:

  • «Artículo 19.°: La Constitución asegura a todas las personas:
    • [...] 2°.- [...] En Chile no hay esclavos y el que pise su territorio queda libre».[4]

Reino Unido[editar]

La Society for Effecting the Abolition of Slavery (Sociedad para efectuar la abolición de la esclavitud) fue fundada en 1789 por Thomas Clarkson. En sus presentaciones informó al público de la trata de esclavos y sus prácticas y buscó el apoyo del parlamento.

En 1807 se prohibió la trata de esclavos en los barcos ingleses a través del Acta del Comercio de Esclavos.

El 23 de agosto de 1833 se aprobó la Slavery Abolition Act (Ley de abolición de la esclavitud) por la que desde el 1 de agosto de 1834 quedaban libres todos los esclavos de las colonias británicas. Durante un período de transición de cuatro años permanecerían, a cambio de un sueldo, ligados todavía a su amo. Los propietarios de plantaciones del Caribe fueron indemnizados con 20 millones de libras esterlinas.

Perú[editar]

En la época del virreinato, los esclavos negros podían comprar su libertad y la de sus hijos, deviniendo en negros horros o libertos.

Durante la rebelión de Túpac Amaru II, el rebelde peruano decretó la abolición de la esclavitud negra por primera vez en América (16 de noviembre de 1780).

En 1821, el jefe de la Expedición Libertadora del Perú, José de San Martín proclamó la ley de libertad de vientres, ordenó que todos los nacidos a partir del 28 de julio (proclamación de la Independencia) son libres en el Perú. No obstante, la venta de los esclavos todavía existentes seguía siendo válida dentro del país.

Finalmente, el 3 de diciembre de 1854, el presidente peruano Ramón Castilla proclamó, sin condición alguna, la libertad de los esclavos y siervos libertos.

Estados Unidos de América[editar]

Caricatura contemporánea del abolicionismo.

El movimiento abolicionista se formó en 1830 en los estados del norte de Estados Unidos, en los que se le dio mucha publicidad. En 1831 se fundó la New-England Anti-Slavery Society (Sociedad anti-esclavitud de Nueva Inglaterra).

El movimiento tenía sus raíces en el siglo XVIII, donde había nacido con el objetivo de prohibir la trata de esclavos. La posesión de esclavos se permitió hasta el final de la Guerra de Secesión, particularmente en los estados del sur. La constitución trataba en ciertos puntos la esclavitud, aunque en ninguno se usaba esta palabra.

Todos los estados al norte de Maryland abolieron la esclavitud entre 1789 y 1830, gradualmente y en diferentes momentos. Sin embargo, su estatus permaneció inalterado en el sur, y las costumbres y el pensamiento público evolucionaron en defensa de la esclavitud como respuesta al creciente fortalecimiento de la actitud anti-esclavitud del norte. El punto de vista contra la esclavitud que mantenían muchos hombres del norte tras 1830 fue llevando lenta e imperceptiblemente hacia el movimiento abolicionista. La mayoría de los estados del norte no aceptaban las posiciones extremas de los abolicionistas. Abraham Lincoln, a pesar de ser contrario a la esclavitud, tampoco aceptaba el abolicionismo.

El abolicionismo como principio era algo más que un mero deseo de ampliar las restricciones a la esclavitud. La mayoría de los norteños aceptaban la existencia de la esclavitud, no tenían como objetivo cambiar esto, sino favorecer una política de liberación indemnizada y gradual. Los abolicionistas, en cambio, querían terminar con la esclavitud de una vez por todas y para siempre, y el movimiento se caracterizó por el apoyo de la aplicación de la violencia para precipitar el fin, como muestran las actividades de John Brown. El movimiento abolicionista se difundió particularmente gracias a la efectiva propaganda de William Lloyd Garrison.

En la Guerra de Secesión de los Estados Unidos, el abolicionismo jugó cierto papel. Aunque los cuáqueros (Benjamin Lay, John Woolman) se dieron a conocer parcialmente por su participación en este movimiento, éste no estaba en ningún caso limitado a los cuáqueros. Este punto fue uno de muchos que llevó a la fundación de los metodistas libres, un grupo que se separó en la década de 1860 de la Iglesia Metodista.

Muchos abolicionistas americanos desempeñaron un papel activo en contra de la esclavitud en el “Underground Railroad”, que trataba de ayudar a los esclavos fugitivos a pesar de las grandes penas que esto podía acarrear según la ley federal que entró en vigor en 1850.

Mediante la Proclamación de Emancipación (promulgada por el presidente Abraham Lincoln, en la que se declaraba la libertad de todos los esclavos en el año 1863 y entró en efecto por primera vez al final de la Guerra Civil 1865), los abolicionistas americanos obtuvieron la liberación de los esclavos en los estados en los que seguía habiendo esclavitud y la mejora de las condiciones de los americanos negros en general. El movimiento abolicionista abonó el campo para el movimiento para los derechos civiles estadounidense.

España, Cuba y Puerto Rico[editar]

Aunque hubo precedentes desde comienzos del siglo XIX, ninguno de ellos fue trascendente.[5] Agustín Argüelles y José Miguel Guridi y Alcocer presentaron a las Cortes de Cádiz una propuesta abolicionista el 1 de abril de 1811, sin éxito. El 13 de agosto de 1813, Isidoro de Antillón y Marzo hace una nueva proposición, más extensa y también sin eficacia (es incluso objeto de un atentado que casi acaba con su vida). Este diputado ya se había destacado el 2 de abril de 1802 con una conferencia abolicionista ante la Academia Matritense de Derecho Español y Público (Disertación sobre el origen de la esclavitud de los negros, motivos que la han perpetuado, ventajas que se le atribuyen y medios que podrían adoptarse para hacer prosperar sin ellos nuestras colonias, publicada en 1811). La Constitución de Cádiz pone especial cuidado en distinguir las condiciones de español, hombre libre, avecindado, liberto (artículo 5), ciudadano español, ingenuo (capítulo IV), sirviente doméstico (artículo 25.3), estableciendo requisitos especiales para la obtención de la ciudadanía a los originarios de África (artículo 22).[6]

José María Blanco White criticó la esclavitud en Bosquexo del comercio de esclavos y reflexiones sobre este tráfico considerado moral, política y cristianamente (Londres, 1814). También tuvieron posiciones abolicionistas los cubanos fray Félix Varela, José Antonio Saco, Francisco Arango y Parreño, Domingo del Monte y Aponte y Rafael María de Labra y Cadrana, muchos de los cuales estuvieron en contacto con abolicionistas de los Estados Unidos, aunque también intervinieron en la política española peninsular.

Cuba y Puerto Rico eran las últimas colonias españolas en América y donde la esclavitud tenía un peso económico decisivo. La posición internacional de Inglaterra contra el tráfico de esclavos impedía un fácil abastecimiento. El caso del barco Amistad, cuyos esclavos se rebelaron y que fue conducido a los Estados Unidos, ocasionó un conflicto jurídico y diplomático (sobre el asunto se ha hecho una película de Steven Spielberg, 1997). Las sucesivas sublevaciones en Cuba del último tercio del siglo XIX, hasta la Guerra de Independencia cubana de 1895-1898, tuvieron como una de sus causas las polémicas entre esclavitud y abolicionismo.

La presión internacional promovió leyes contrarias al comercio de esclavos en 1817 (a cambio de un pago por Inglaterra de 400.000 libras como compensación), 1835 y 1845. La reiteración de las leyes era prueba de su ineficacia. En 1837 se promulgó la abolición de la esclavitud en el territorio metropolitano, pero no así en los territorios de ultramar, que es donde la presencia de esclavos era realmente significativa, demográfica y económicamente.[7]

La Sociedad Abolicionista Española se fundó el 2 de abril de 1865 a iniciativa del puertorriqueño Julio Vizcarrondo, que también fundó el periódico El abolicionista español (15 de julio de 1865). Sus primeras actividades importantes fueron el mitin del 10 de junio de 1866 en el Teatro de la Zarzuela de Madrid y un concurso literario que ganó Concepción Arenal (La esclavitud de los negros). La Sociedad Abolicionista abrió secciones en Sevilla, León, Barcelona y Zaragoza. En 1866 periódico y Sociedad fueron clausurados por el gobierno de Narváez, coincidiendo con la agudización de la represión política contra los progresistas.

Tras la Revolución de 1868, el activismo abolicionista impulsó la ley Moret (4 de julio de 1870, llamada así por Segismundo Moret, ministro de Ultramar y posteriormente de Hacienda; también recibió el nombre de ley de vientres libres o de libertad de vientres). Con ella se concedió la libertad a cualquier nacido posteriormente al 17 de diciembre de 1868, así como a los esclavos mayores de 60 años o que hubiesen ayudado a la represión de la sublevación independentista simultánea en Cuba y Puerto Rico.

Rafael María de Labra obtuvo un escaño como diputado por Infiesto (Asturias) en 1871 e impulsó los debates por la abolición. La oposición esclavista se organizó en una Liga Nacional y Círculos Ultramarinos, así como en periódicos de gran tirada. Estaba apoyada en los sectores más conservadores y en parte del ejército, alarmados por los desórdenes que comenzaron en las colonias. Los reproches por este y otros asuntos, dirigidos a la figura del nuevo rey, terminaron produciendo la abdicación de Amadeo de Saboya. Posteriormente, con la Primera República, se proclamó la abolición de la esclavitud en Puerto Rico (22 de marzo de 1873), aunque no en Cuba. El número de esclavos en Puerto Rico era significativamente menor (treinta y un mil). José María Orense, presidente del Congreso, era en ese momento presidente honorario de la Sociedad Abolicionista, de la que había sido también presidente efectivo. Los presidentes de la República Estanislao Figueras, Francisco Pi i Margall, Nicolás Salmerón y Emilio Castelar también fueron todos ellos destacados abolicionistas.

La Restauración (1875) comenzó impidiendo el funcionamiento de la Sociedad Abolicionista, pero desde 1880 se permitió su continuación, momento en que empezó un proceso de supresión de la esclavitud mediante un Patronato (13 de febrero de 1880), que se suprimió definitivamente el 7 de octubre de 1886, momento a partir del cual la esclavitud desapareció legalmente. La Sociedad Abolicionista se disolvió en 1888.[8] [9]

Otros usos[editar]

  • El término se extiende también al movimiento que busca la terminación definitiva de la práctica de la prostitución forzada, apoyando a las mujeres a salir de tal situación además de combatir las causas que la provocan, especialmente la coacción y el chantaje, o determinadas condiciones socio-económicas. Este proyecto es parte de las propuestas de ciertos sectores del feminismo, y en principio también incluye la prostitución voluntaria con pleno consentimiento.
  • De la misma manera se puede incluir a la propuesta económica y política de abolir el trabajo asalariado como una forma de abolicionismo, si se considera este tipo de trabajo como una forma de supervivencia de la esclavitud, incluso de modo mayormente perfeccionado que la esclavitud clásica. Quienes adhieren a esta propuesta llaman al trabajo asalariado: esclavitud del salario. Es parte del anticapitalismo.
  • Los proyectos de abolición de las cárceles, en especial como forma de castigo para todos los delitos sin víctimas y para aquellos que no sean delitos contra las personas, junto con los partidarios de la anulación del sistema de castigos carcelarios, en general, son llamados asimismo abolicionistas.
  • Dentro del movimiento por el reconocimiento de derechos de los animales, existe igualmente el denominado movimiento animalista abolicionista que pretende que los animales que no pertenecen a nuestra especie dejen de ser tratados como propiedades, denominando especismo a la posición que los discrimina por pertenecer a una especie animal diferente.


Referencias[editar]

  1. «Bando de libertad de vientres» (15 de octubre de 1811). Consultado el 28 de abril de 2012.
  2. Ley S/N: «Constitución Política del Estado de Chile, promulgada en 29 de diciembre de 1823», 13 de septiembre de 2014, http://www.leychile.cl/Navegar?idNorma=1005202, consultado el 27 de julio de 2011 .
  3. Iglesias, Rafael, ed. (1988). «Chile: Chile en la historia». Almanaque Mundial 1989. Panamá: Editorial América, S.A. p. 261. 
  4. Ministerio Secretaría General de la Presidencia (11 de julio de 2011), Decreto 100: «Fija el texto refundido, coordinado y sistematizado de la Constitución Política de la República de Chile», http://www.leychile.cl/Navegar?idNorma=242302&idVersion=2011-07-11, consultado el 27 de julio de 2011 .
  5. Alejandro E. Gómez ¿Ciudadanos de color? El problema de la ciudadanía de los esclavos y Gente de Color durante las revoluciones franco-antillanas, 1788-1804
  6. Los diputados abolicionistas fracasan en las Cortes de Cádiz
  7. Los abolicionistas entre 1833 y 1868
  8. Biografías de abolicionistas. Conmemoración del 120 aniversario de la abolición de la esclavitud en España.
  9. Reseña de La esclavitud en las Españas, de José Antonio Piqueras. Ediciones La Catarata, 2012.

Bibliografía[editar]

  • Martin Duberman (Hrsg.), The Antislavery Vanguard: New Essays on the Abolitionists, Princeton 1965
  • James McPherson, The Struggle for Equality: Abolitionists and the Negro in the Civil War and Reconstruction, Princeton 1964
  • Leonard L. Richards, Gentleman of Property and Standing: Anti-Abolition Mobs in Jacksonian America, New York 1970
  • John L. Thomas (Hrsg.), Slavery Attacked: The Abolitionist Crusade, Englewood Cliffs/New Jersey 1965
  • Edward P. Jones, The Known World (Roman, 2003), Premio Pulitzer 2004.