Abelisaurus

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Abelisaurus
Rango temporal: Cretácico superior 83 Ma-80 Ma
Abelisaurus comahuensis jmallon.jpg
Clasificación científica
Reino: Animalia
Filo: Chordata
Clase: Sauropsida
Superorden: Dinosauria
Orden: Saurischia
Suborden: Theropoda
Infraorden: Ceratosauria
Familia: Abelisauridae
Género: Abelisaurus
Bonaparte & Novas, 1985
Especies
  • A. comahuensis
    Bonaparte & Novas, 1985

Abelisaurus ("lagarto de Abel") es un género representado por una única especie de dinosaurio terópodo abelisáurido, que vivió a finales del período Cretácico, en lo que hoy es Sudamérica, hace aproximadamente entre 83 y 80 millones de años, en el Campaniano.[1] Solo se conoce por un cráneo y junto con el Carnotaurus, son los primeros miembros conocidos de un grupo de terópodos desconocidos hasta ese momento, Abelisauridae.[2]

Descripción[editar]

Solo se halló un cráneo incompleto de 85 centímetros[2] de largo provisto de amplias aberturas que aligeran su peso y notables rugosidades nasales.[2] Estaba armado de dientes largos y comprimidos lateralmente. No se ha hallado restos del esqueleto postcranial, por lo que el tamaño es sólo estimado. Los Abelisaurus fueron dinosaurios carnívoros con dos pequeñas crestas rugosas sobre su cabeza, pero no del tipo bien definido como la que tienen otros miembros de su familia. Los restos postcraniales de esta especie no han sido encontrados, lo que imposibilita una estimación exacta del tamaño de su cuerpo, aunque probablemente habría alcanzado de 7 a 9 metros de longitud.

El orificio anterorbital es proporcionalmente más largo que en los tiranosáuridos e incluso que otros dinosaurios Jurásicos o Cretácicos. Posee una ventana anterorbital accesoria pequeña situada en el borde anterior de la fosa anterorbital. La región interorbital más prominente llegando a contactar con los hueso lacrimal y postorbital construyendo un tipo de proyección en la órbita. El foramen orbital es muy alto que con la formación anteriormente señalada dan una circunferencia apenas abierta ventralmente.[2]

El escamoso que proyecta casi hasta atrás con un proceso cuadrado yugal dirigido ventralmente, lo colocan con los ceratosáuridos y no en los tiranosáuridos. El hueso cuadrado notablemente más de largo que en los tiranosáuridos, comparable al del Ceratosaurus. La ventana temporal baja muy abierta más que en los tiranosáuridos. Las ventanas temporales superiores más cortas en su eje anteroposterior. La rama horizontal del maxilar gruesa para la inserción de los dientes aplanados lateralmente. La base del cráneo posee procesos alares visibles en el proceso lateral del esferoide y con una contracción lateral del basiesfenoides.[2]

Historia[editar]

Comparación de tamaños entre un humano y un abelisaurio.

Roberto Abel halló este espécimen en la Patagonia, originalmente asignado a la Formación Allen, pero posteriores estudios lo colocan en la Formación Anacleto (parte del Grupo Neuquén) en Río Negro, Argentina.[3] [1] [2] Abel es el antiguo director del Museo Provincial de Cipolletti Carlos Ameghino de la mencionada provincia argentina, donde los restos del animal estuvieron almacenados. Al estudiarlo en 1985 José Fernando Bonaparte y Fernando Novas lo bautizaron Abelisaurus en honor a su descubridor.

Material fósil[editar]

El único esqueleto fósil de Abelisaurus está incompleto, especialmente el lado derecho. También hace falta el paladar (techo del hocico). Aunque no hay crestas o cuernos en el cráneo o alrededor de los ojos del Abelisaurus como en otros abelisáuridos encontrados, tal como el Carnotaurus, es de suponer que la tuvo, y posiblemente estuviera hecha de queratina y que por ello no se fosilizara.

Cráneo de Abelisaurus comahuensis.

Clasificación[editar]

La comparación con los tiranosáuridos de Cretácico Superior de Norteamérica es inevitable, al ser dinosaurios que compartieron el mismo tiempo y nicho ecologico. Se nota una adaptación general similar entre ambos géneros, pero la región anterobital extendidas y las rugosidades nasales en un análisis comparativo de los cráneos hace que el Abelisaurus revele sustanciales diferencias que lo separan de los tiranosáuridos.[2]

Abelisaurus BW.jpg

El espacio interorbital estrecho, resultado del contacto entre los huesos lagrimal y postorbital, distinto al de Tyrannosaurus y Daspletosaurus. Esta misma característica se presenta en dinosaurios del Jurásico Superior, como Ceratosaurus y los Allosaurus y probablemente en el Acrocanthosaurus del Cretácico Inferior.[2]

Otra notable diferencia con los tiranosáuridos, es la región temporal baja en especial los bordes posteriores de la fenestración, la participación del cuadrado yugal es mucho mayor que en los tiranosáuridos así como los huesos cuadrado y el escamoso. Además en la unión entre el escamoso con el cuadrado yugal se ve una abertura baja que no es notable en los tiranosáuridos. Esto demuestra una morfología distinta en la conformación de la región posterior.[2]

Por el contrario hay obvias similitudes con el Ceratosaurus, en especial en la región temporal del cráneo. Las región orbital es alta y está cerrada por la unión entre el hueso lagrimal y el postorbital. El lagrimal posee un borde posterior convexo que demarca la orbita, diferente al de los tiranosáuridos que es cóncavo. Además posee una prolongación ventral corta que requiere una prolongación larga del yugal para contactarla, cosa que no aparece en Tyrannosaurus, Allosaurus o Ceratosaurus.[2]

La región anterorbital es notablemente diferente al de los tiranosáuridos, con una gran diferencia entre las magnitudes, con una abertura larga y un espacio entre esta y la nariz externa reducido. La ventana accesoria en oval y con un eje mayor dorsoventral y separada de la abertura anterobital.[2] Esto demuestra marcadas diferencias con las formas contemporáneas de Laurasia, más cercana a formas de la India, Madagascar y Sudamérica, como el Carnotaurus, Indosuchus o Majungasaurus.[4]

Dibujo del Abelisaurus.

Muchos otros abelisáuridos poseen especímenes muy completos como el Aucasaurus, Carnotaurus y Majungasaurus. Algunos científicos consideran al Abelisaurus como un abelisáurido basal, por fuera de la subfamilia de los carnotaurinos.[5] [4] y otros científicos se alejan de ésta postura.[6] [7]

Los abelisáuridos comparten algunas características óseas con una familia no tan relacionada con estos, los carcarodontosáuridos y, desde que el Abelisaurus es conocido con sólo una estrucutra ósea, futuros descubrimientos tal vez aseguren que ésta familia estaba en efecto, relacionado con los carcarodontosáuridos.[8] Sin embargo, esto es aún muy improbable.[7]

Referencias[editar]

  1. a b Leanza, H.A., Apesteguia, S., Novas, F.E., & de la Fuente, M.S. 2004. Cretaceous terrestrial beds from the Neuquén Basin (Argentina) and their tetrapod assemblages. Cretaceous Research 25(1): 61-87.
  2. a b c d e f g h i j k Bonaparte, J. F. y Novas F. E. (1985). «Abelisaurus comahuensis, n.g., n.sp., Carnosauria del Crétacico Tardío de Patagonia». Ameghiniana 29. ISSN, 259-265. 
  3. Bonaparte, J. F. 1991. Los dinosaurios del miembro inferior de la Formación Rio Colorado. Revista del Museo Argentino de Ciencias Naturales ""Bernardino Rivadavia"". Los vertebrados fósiles de la Formación Río Colorado de la ciudad de Neuquen y Cercanias, Cretácico Superior, Argentina, 68-101.
  4. a b Sereno, P.C., Wilson, J.A., & Conrad, J.L. 2004. New dinosaurs link southern landmasses in the Mid-Cretaceous. Proceedings of the Royal Society of London: Biological Sciences 271: 1325-1330.
  5. Tykoski, R.S. & Rowe, T. 2004. Ceratosauria. In: Weishampel, D.B., Dodson, P., & Osmolska, H. (Eds.) The Dinosauria (2nd edition). Berkeley: University of California Press. Pp. 47-70.
  6. Sampson, S.D., Witmer, L.M., Forster, C.A., Krause, D.A., O'Connor, P.M., Dodson, P., Ravoavy, F. 1998. Predatory dinosaur remains from Madagascar: implications for the Cretaceous biogeography of Gondwana. Science 280: 1048-1051.
  7. a b Lamanna, M.C., Martinez, R.D., & Smith, J.B. 2002. A definitive abelisaurid theropod dinosaur from the early Late Cretaceous of Patagonia. Journal of Vertebrate Paleontology. 22(1): 58-69.
  8. Novas, F.E. 1997. Abelisauridae. In: Currie, P.J. & Padian, K.P. Encyclopedia of Dinosaurs. San Diego: Academic Press. Pp. 1-2.

Bibliografía[editar]

  • Novas, F. E. 1992. La evolución de los dinosaurios carnívoros. In: Los dinosaurios y su entorno biótico. Actas II Curso de Paleontología, Sanz, J. L. & Buscalioni A. D. (coordinadores). Instituto Juan de Valdés, Cuenca, Sanz, J. L. & Buscalioni A. D. (coordinadores). Instituto Juan de Valdés, Cuenca,125-164.
  • Coria, R. 2007. Nonavian Theropods. In: Patagonian Mesozoic reptiles. Ed. Z. Gasparini, L. Salgado y Coria, R. A.229-256.
  • Seyer y sus amigos ewe

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]