Abadía de la Santísima Trinidad de Cava de' Tirreni

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Abadía de la Santísima Trinidad de Cava de' Tirreni.

La Abadía de la Santísima Trinidad de Cava de' Tirreni (en latín: Territorialis Abbati SSMA Trinitatis Cavensis) es una abadía benedictina situada en el municipio de Cava de' Tirreni, en la provincia de Salerno, en Italia. A menudo se la llama simplemente Abadía de Cava, por estar situada en una cueva.

Fue fundada en el siglo XI y elevada al rango de abadía territorial en 1394, teniendo por ello la consideración de catedral abacial.[1]

Historia[editar]

1011: la fundación por San Alferio[editar]

El fundador de la Abadía de Cava fue Alferio Pappacarbone, noble de Salerno de origen lombardo formado en la Abadía de Cluny, que en 1011 se retiró a la gran cueva Arsiccia para pasar una vida de ermitaño, lo cual atrajo a muchos discípulos con el fin de construir un monasterio pequeño, núcleo original de la abadía actual.

Siglos XI a XIII: los abades santos[editar]

Los abades de los tres primeros siglos de la abadía dieron esplendor a la misma, alcanzando los cuatro primeros el nombramiento como santos reconocidos por la Iglesia (Alferio, Leone, Pietro y Costabile), y siendo reconocidos ocho de los siguientes como beatos (Simeone, Falcone, Marino, Benincasa, Pietro II, Balsamo, Leonardo y Leone II).

Entre ellos se encontraba San Pedro I, nieto de Alferio, que amplió considerablemente el monasterio y fundó una congregación monástica de gran alcance, Ordo Cavensis (Orden de Cava), con cientos de iglesias y monasterios repartidos en todo el sur de Italia. Esto extendió su influencia por todo el sur de la península, gracias al favor de los príncipes de Salerno. Más de 3000 monjes recibieron el hábito de San Pedro. El Papa Urbano II, que lo había conocido en Cluny en 1092, visitó la abadía y consagró la basílica.

Los príncipes y señores ofrecieron bien la propiedad de aquellas tierras, o bien los derechos sobre las mismas. El Papa la elevó a ser diócesis, por lo que el abad pasó a ser además obispo, otorgándole además el privilegio de exención. De esta manera, el abad de Cava llegó a tener una jurisdicción espiritual, dependiendo sólo del Papa, en las tierras e iglesias sobre las que la abadía tenía potestad. Por su parte, Cava era un bastión de los papas en el que estos confiaban plenamente, hasta el punto de que se usó como prisión de antipapas.

Véase también[editar]

Notas[editar]

  1. Véase en la entrada «Cattedrale di SS. Trinità» del sitio GCatholic.org, disponible en: [1].

Enlaces externos[editar]