La conjura de los necios
La conjura de los necios (A Confederacy of Dunces, en inglés) es una novela de John Kennedy Toole publicada póstumamente en 1980 y galardonada con el premio Pulitzer 1981. Su título es una referencia a una cita de uno de los clásicos de la sátira, Jonathan Swift:
- "Cuando un verdadero genio aparece en el mundo, lo reconoceréis por este signo: todos los necios se conjuran contra él".
Contenido |
[editar] Trayectoria editorial
Escrita hacia 1962, mientras realizaba el servicio militar en Puerto Rico, narra las peripecias de Ignatius J. Reilly, un personaje excéntrico en busca de trabajo para pagar una deuda, a la vez que se embarca en una serie de estrambóticas aventuras con el objetivo de rivalizar con su amiga Myrna Minkoff en el terreno de la agitación social.
John Kennedy Toole jamás vio publicada su obra. Al parecer, envió el original de la novela a varias editoriales; todas la rechazaron. En una, la Simon and Schuster, parece que al principio se entusiasmaron por el libro, pero la rehusaron; adujeron que no trataba de nada en concreto. Poco tiempo después, el autor decidió quitarse la vida.
Su madre, al encontrar el manuscrito años después, lo llevó a distintas editoriales. Volvieron a rechazarla. Empeñada en su publicación, ya que pensaba que la novela tenía una calidad notable, se puso en contacto con el escritor Walker Percy (autor entre otras de la novela El cinéfilo, con la que había tenido un considerable éxito) para que la leyera y consiguiera su publicación. Percy, habrá de contar en el prólogo de La conjura de los necios que, al principio, receló de leerla. Pero, cuando tras mucho insistir aceptó hacerlo, quedó maravillado: no le parecía posible que la novela fuera tan buena.
La novela recibió el premio Pulitzer, y fue un éxito editorial, apareció en las listas de libros más vendidos en muchos países.
[editar] Argumento
El personaje central, Ignatius J. Reilly, es un ser inadaptado y anacrónico que sueña con que la forma de vida medieval, y su moral, reinase otra vez en el mundo. Para ello, para ser escuchado en un mundo en el que es incomprendido, rellena de su puño y letra cientos de cuadernos Gran Jefe, en los que plasma su visión del mundo, y desperdiga esos textos por su habitación, con la esperanza de ordenarlos algún día para crear su obra maestra. Mientras, la diosa Fortuna, contra su voluntad, lo catapulta al mundo capitalista, viéndose obligado a someterse a la nueva forma de esclavitud que para él es el trabajo. Él se resigna, comparándose a Boecio (que se resignó a su ejecución) y sale a buscar trabajo. Su actividad laboral y vital es el hilo que une y da sentido a toda la obra, y que permite conocer a otros personajes.
Lejos de las meras e hilarantes anécdotas que Ignatius va generando alrededor de sí, la novela trasciende a ello para convertirse, en su trasfondo, en un despiadado retrato del género humano. Un retrato lleno de piedad y comprensión, a la vez que amargura y resignación. Tal y como Percy dice en el prólogo, a pesar de las carcajadas que le proporcionó la novela, también tras su lectura sintió cierta tristeza que no sabía muy bien de dónde provenía, si del trasfondo dramático de la novela, o por la tragedia del autor, que se suicidó con poco más de treinta años sin ver publicada su novela, y que con su muerte nos negó nuevos libros como podría haber sido el de la continuación de esta novela, que insinúa al final del libro.
[editar] Estilo y estructura
La estructura es lineal; en capítulos que se dividen en subcapítulos.
La obra está narrada en su mayor parte en tercera persona; escrita con estilo irónico. Alterna escenas de distintos personajes que forman un todo común; las acciones de unos afectan de una manera u otra las vidas de los otros y viceversa.
Algunos fragmentos están escritos en primera persona por Ignatius, y cumplen la función de completar el texto y la compresión tanto de la historia como la de los personajes. Estos escritos de Ignatius resultan, si caben, y como poco, tan brillantes como los escritos en tercera persona. Son los escritos que caligrafía Ignatius en sus cuadernos Gran Jefe, que desperdiga por su habitación, y con los que espera algún día componer una obra magna, inmortal, que logre empujar a la humanidad de vuelta al sistema medieval.
Completan el libro la correspondencia que mantiene Ignatius con una peculiar amiga, Myrna Minkoff, la cual tiene una visión del mundo del todo distinta pero que, en cierta forma, la complementa. Así, dispersas a lo largo de la novela en diversas epístolas se manifiesta una tensa relación de amor/odio.
[editar] Similitudes biográficas
Se ha comentado que la novela esconde una gran parte de la biografía de John Kennedy Toole, ya que refleja una parte de sus vivencias. Toole trabajó mientras estudiaba en una fábrica de ropa, conoció bien el barrio francés de Nueva Orleans, en el que alguna vez ayudó a un amigo a vender comida ambulante, y vivió con su madre largo tiempo incluso después de haber acabado la Universidad. Además, el protagonista, Ignatius, escribía sin parar con la esperanza de crear una obra maestra que cambiase la realidad (como hacía el autor: escribir novelas). Por todo ello, no es difícil pensar que Ignatius J. Reilly era una caricatura del propio autor.
[editar] Legado e influencia
En varias ocasiones se ha tratado de llevar a la gran pantalla, pero por diferentes motivos esas intenciones han fracasado.
Según diversos críticos en la serie de televisión Búscate la vida se observa cómo el personaje principal de TV (Chris Elliott) está basado o inspirado en el propio Ignatius. En la serie se viven situaciones idénticas a las que acontecen al personaje de John Kennedy Toole.
Por otra parte, el cómic humorístico Silvio José, el buen parásito (2005), estaría muy influenciado por esta novela, según confesión de su propio autor (Paco Alcázar).[1]
[editar] Referencias
- ↑ CRESPO, Borja (2008). Entrevista a Paco Alcázar: Viaje al interior de la mente, "Guía del cómic".
[editar] Enlaces externos
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