Respuesta sexual humana

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La respuesta sexual humana es el conjunto de cambios físicos y hormonales que poseen los seres humanos frente a las estimulaciones sexuales. Fue estudiada por el famoso ginecólogo William Masters y la Psicóloga Virginia Johnson.

Diferenciaron 4 fases: excitación, meseta, orgasmo y resolución.

Fases[editar]

Fase de deseo sexual[editar]

La estimulación o la postergación de los impulsos sexuales procede de nuestros pensamientos; estos pensamientos son inducidos por los órganos de los sentidos, en especial la visión, la cual estimula zonas de ensoñación y la fantasía en el cerebro. A su vez, existen conexiones con centros de control hormonal, que secretan especialmente testosterona y hormona luteinizante que aumenta el deseo sexual.

No se observan cambios visibles en el cuerpo durante esta fase, ya que se trata solamente de un proceso mental. La fase del deseo o apetito sexual debe funcionar para que la persona se interese en la actividad sexual.

Fase excitación[editar]

La excitación es la primera fase, se puede provocar por muchos estímulos diferentes: la visión de un cuerpo desnudo, una caricia, una mirada... la lista puede ser infinita. Aún no se ha podido clasificar de manera diferenciada si hay algo que excite a hombres y mujeres por separado, aunque las creencias populares son que el hombre se excita más por la visión y las mujeres más por el tacto, la mirada, una palabra o un gesto. Esto no está estudiado a fondo.

Durante la excitación, en los hombres el pene se agranda y endurece, se pone erecto. En las mujeres la vagina se lubrica, la vulva se dilata.

Fase meseta[editar]

Aquí la respiración se entrecorta, las pulsaciones son muy altas y todos los efectos de la excitación aumentan. También se produce el rubor sexual, un enrojecimiento sobre todo del pecho y la cara, la tensión muscular aumenta. Al final de la fase de meseta, cerca del orgasmo, es habitual tener la sensación de no poder más.

Si la excitación desaparece durante la meseta y no se produce el orgasmo, se pueden causar algunas molestias. En el hombre pueden doler los testículos y en la mujer se produce una congestión en la zona genital.

Hombres[editar]

Cuando la fase de excitación llega hasta su punto máximo, todos los cambios se mantienen en su nivel más alto durante un cierto tiempo llamado «meseta», proporcionando una agradable sensación de placer. El varón puede notar una especie de presión o calor en la zona de la pelvis, que está provocada por el estrechamiento de los vasos sanguíneos, especialmente en las vesículas seminales y la próstata. Durante este momento de aparente calma, la tensión muscular se incrementa. El ritmo cardiaco y la respiración se aceleran. Aumenta asimismo la presión sanguínea.

La duración de esta fase es muy variable. Hay parejas que prolongan voluntariamente este momento por medio de los juegos amorosos para conseguir una mayor satisfacción.

Mujeres[editar]

Los cambios alcanzados en la fase anterior de excitación se mantienen e intensifican también en la mujer durante un cierto tiempo. Quizás la variación más significativa es que el clítoris se retrae de nuevo bajo la membrana que lo recubre (el capuchón del clítoris), haciéndose más inaccesible. Poco a poco, los niveles de excitación se van incrementando para preparar la llegada del orgasmo. Los pechos siguen creciendo y la areola se dilata. La vagina sigue expandiéndose. Aumenta la congestión vascular en los labios menores. Los labios mayores se separan aún más. A muchas mujeres les salen unas manchas rojizas por algunas zonas de su cuerpo. Este fenómeno es conocido como «rubor sexual» y no debe preocuparles ya que se debe a un aumento de la circulación de la sangre bajo la piel. Finalmente, tienen en común con los hombres el incremento en la tensión muscular y la presión sanguínea, así como la aceleración del ritmo cardiaco y la respiración.

Fase orgasmo[editar]

El orgasmo se presenta tras haber pasado las fases de excitación y meseta, tras el orgasmo se produce la resolución, la 4ª fase. Durante el orgasmo las pulsaciones y la respiración llegan a la máxima frecuencia e intensidad, se produce una gran tensión muscular y contracciones en la zona ano-genital (tanto en el hombre como en la mujer el esfínter anal presenta contraciones rítmicas e involuntarias). En el hombre habitualmente se produce la eyaculación. También en la mujer se puede dar, en algunos casos, un orgasmo líquido, con una eyaculación parecida a la del hombre. Esta eyaculación femenina parece estar relacionada con el punto G. Además de la respuesta física (contracciones musculares, etc.), se produce una respuesta emocional muy variada, que aparte de placer de gran intensidad, puede provocar gritos, llanto o risas. Aunque también es normal una respuesta mucho más contenida. Se ha demostrado que la dilatación pupilar es fugaz, como indicador de estas fases.

Tipos[editar]

Dependiendo de su origen y naturaleza, podemos distinguir dos tipos, tanto en hombres como mujeres: [cita requerida]

  • Peneano (masculino) o clitoriano (femenino): es producido desde las terminaciones nerviosas del glande en el hombre y en el clítoris en la mujer. Poseen la misma naturaleza evolutiva, ya que en el feto, la misma zona sexual evoluciona en el macho hacia el pene y en la hembra hacia el clítoris.
  • Prostático (masculino) o vaginal (femenino): se puede producir también desde el glande o clítoris, aunque por sí solo también puede desarrollar un estilo de placer propio con unas características más o menos distintas (dependen de cada persona). Éste gozo tiende a proporcionar una curva de placer distinta, más intensa y en menos tiempo, y con mayor control. Ambos sexos pueden llegar al orgasmo sin estimular su pene o clítoris, con práctica y autoconocimiento.

La mayoría de las mujeres, 70-80% en las estadísticas generales, requiere estimulación clitoriana directa (puede ser manual, oral u otra fricción concentrada contra la parte externa del clítoris) para alcanzar el orgasmo,[1] [2] [3] [4] aunque la estimulación clitorica indirecta (por ejemplo vía penetración vaginal) también puede ser suficiente.[5] [3] La Clínica Mayo declaró, Los orgasmos varían en intensidad, y cada mujer tiene diferentes frecuencias en los orgasmos y en la cantidad de estimulación necesaria para conseguirlos.[6] Los orgasmos clitoriales son más fáciles de conseguir porque el glande del clítoris, o el clítoris en sí, tiene más de 8.000 terminaciones nerviosas,[7] [8] [9] tantas o más que el pene humano, así como más que cualquier parte del cuerpo humano.[9] [10] Como el clítoris es homólogo al pene, es equivalente en su capacidad de recibir estimulación sexual.[11] [12] [13] Rodea a la vagina en una forma parecida a una herradura,[7] con patas que se extienden a lo largo de los labios vaginales y hasta el ano.[14]

Fase resolución[editar]

Es la vuelta del cuerpo a la normalidad, después de haber experimentado un orgasmo. Tanto hombres como mujeres pueden experimentar más de un orgasmo en un solo coito, sin embargo, si en el hombre el orgasmo es acompañado de una eyaculación (fenómenos distintos que se pueden disociar mediante prácticas especiales), se desencadena el periodo refractario (sexología), durante el cual el hombre no puede volver a excitarse. La mujer carece de periodo refractario.

Curiosidades[editar]

Para algunos estudios, la fase de resolución del orgasmo (y no el sexo que crea tensión) está considerado como un poderoso sedante, debido a la masiva secreción de endorfinas al cerebro y a la relajación profunda del cuerpo tras la tensión múscular y cardiaco-circulatoria de las fases previas a su obtención.

Origen evolutivo[editar]

El origen evolutivo del orgasmo humano en los varones no tiene mucha discusión ya que este tiene una evidente función reproductiva. El caso del origen evolutivo del orgasmo femenino es motivo de una gran discusión. Entre las teorías que se presentan al respecto algunas consideran que se trata de una adaptación que cumple alguna función y otras proponen que simplemente es consecuencia del desarrollo paralelo de los embriones femeninos y masculinos en las primeras semanas de gestación, como las tetillas. Dentro de las teorías que lo consideran una adaptación hay algunas que parten de la suposición que el ser humano es monógamo por naturaleza y otras, de la suposición de que el homo sapiens es naturalmente promiscuo. Como ejemplo de esta última, la antropóloga Sarah Blaffer Hrdy, afirma que el carácter esquivo del orgasmo femenino lleva a las mujeres a buscarlo insistentemente y tener una vida promiscua que resulta más beneficiosa.[15]

Referencias[editar]

  1. "The amount of time of sexual arousal needed to reach orgasm is variable – and usually much longer – in women than in men; thus, only 20–30% of women attain a coital climax. b. Many women (70–80%) require manual clitoral stimulation..." Joseph A. Flaherty, John Marcell Davis, Philip G. Janicak (1993, Digitized 29 October 2010). Psychiatry: Diagnosis & therapy. A Lange clinical manual. Appleton & Lange (Original from Northwestern University). pp. 544 pages. ISBN 9780838512678. Consultado el 5 de enero de 2012. 
  2. Mah, Kenneth; Binik, Yitzchak M (2001, available online on 17 July 2001). «The nature of human orgasm: a critical review of major trends». Clinical Psychology Review 21 (6):  pp. 823–856. doi:10.1016/S0272-7358(00)00069-6. PMID 11497209. http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0272735800000696. «Women rated clitoral stimulation as at least somewhat more important than vaginal stimulation in achieving orgasm; only about 20% indicated that they did not require additional clitoral stimulation during intercourse.». 
  3. a b Elisabeth Anne Lloyd (2005). The Case of the Female Orgasm: Bias In the Science of Evolution. Harvard University Press. pp. 311 pages. ISBN 9780674017061. Consultado el 5 de enero de 2012. 
  4. Kammerer-Doak, Dorothy; Rogers, Rebecca G. (2008, available online on 16 May 2008). «Female Sexual Function and Dysfunction». Obstetrics and Gynecology Clinics of North America 35 (2):  pp. 169–183. doi:10.1016/j.ogc.2008.03.006. PMID 18486835. http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0889854508000235. «Most women report the inability to achieve orgasm with vaginal intercourse and require direct clitoral stimulation ... About 20% have coital climaxes...». 
  5. Error en la cita: Etiqueta <ref> inválida; no se ha definido el contenido de las referencias llamadas O.27Connell
  6. «Mayo Clinic; Womans Health». Mayo Clinic. Consultado el 23 de noviembre de 2010.
  7. Error en la cita: Etiqueta <ref> inválida; no se ha definido el contenido de las referencias llamadas Cornforth
  8. Harvey, Elizabeth D. (Winter, 2002). «Anatomies of Rapture: Clitoral Politics/Medical Blazons». Signs 27 (2):  pp. 315–346. doi:10.1086/495689. 
  9. a b Carroll, Janell L. (2009). Sexuality Now: Embracing Diversity. Cengage Learning. p. 629. ISBN 978-0-495-60274-3. Consultado el 23 de junio de 2012. 
  10. «I'm a woman who cannot feel pleasurable sensations during intercourse». Go Ask Alice! (8 de octubre de 2004 (Last Updated/Reviewed on 17 October 2008)). Archivado desde el original el January 7, 2011. Consultado el 13 de septiembre de 2012.
  11. Schünke, Michael; Schulte, Erik; Ross, Lawrence M.; Lamperti, Edward D.; Schumacher, Udo (2006). Thieme Atlas of Anatomy: General Anatomy and Musculoskeletal System, Volume 1. Thieme Medical Publishers. ISBN 978-3-13-142081-7. 
  12. «'I Want a Better Orgasm!'». WebMD. Consultado el 18 de agosto de 2011.
  13. Francoeur, Robert T. (2000). The Complete Dictionary of Sexology. The Continuum Publishing Company. p. 180. ISBN 0-8264-0672-6. 
  14. «Doin' the butt – objects in anus?». Go Ask Alice! (7 de octubre de 1994 (Last Updated/Reviewed on 26 March 2010)). Consultado el 22 de abril de 2010.
  15. Ambrosio García Leal; Jorge Wagensberg y Magí Cadevall (2004-2005). «Sesgos ideológicos en las teorías sobre la evolucion del sexo». Tesis doctoral págs. pág. 141. Universitat Autonòma de Barcelona.

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]