Ética de acción
De Wikipedia, la enciclopedia libre
La ética de acción es un concepto ético y lógico que afirma que las acciones humanas deben ser coherentes con los principios que las inspiran, cómo única forma en que estos pueden concretarse. Es decir, sólo las metodologías consecuentes con los objetivos planteados logran hacer realidad estos objetivos. Frases como "obrar como se piensa", "los métodos son similares a los objetivos", o "en los medios están contenidos los fines" expresan este punto de vista.
En el campo político define la relación directa que ven los anarquistas entre ejercer y buscar autonomía, ya que según su filosofía política sólo lo que se practica, existe, afirmando que cada cosa o acción contiene su propia ley en sí misma;[1] por tanto la única forma de realizar u obtener algo es haciéndolo directamente.
Tabla de contenidos |
[editar] Principio ácrata
Para los ácratas, este es uno de sus principios políticos básicos, ya que al hablar de personas concretas una ética coherente está integrada a una política radical (de visión clara) y es inseparable de esta. Para el pensamiento y práctica libertaria, el fin necesariamente está contenido en los medios. El objetivo final está enteramente contenido en el momento presente. Esta toma de posición concierne (también) las prácticas militantes más inmediatas.
Nadie puede razonablemente esperar que un arbolillo, una vez transformado en un palo de golf, continúe echando hojas.
Así entonces, los anarquistas niegan una finalidad "ideal" que en su nombre justifique todos los medios por más repugnantes o apremiantes que puedan llegar a ser, y también rechaza aquellas estrategias a largo plazo que operen a través de una serie de manipulaciones a corto y mediano plazo, por ejemplo que a precio de los peores sometimientos, se pretenda preparar la felicidad futura del pueblo. Además las estrategias y tácticas anarquistas están en una continua evaluación debido a que no se consideran "supremas", sino sólo los principios de libertad que las inspiran.
[editar] Notas
- ↑ En Pequeño léxico filosófico del anarquismo, Daniel Colson dice:
Ética. El anarquismo es ante todo un proyecto ético que compromete directamente, hasta en su menor práctica, un juicio de valor de las relaciones y de las situaciones. Esta dimensión ética del proyecto libertario sin embargo no tiene ninguna relación con las prescripciones morales, religiosas o no, que habitualmente surcan las sociedades que conocemos. [...] La ética libertaria se constituye al interior mismo de las cosas, de las situaciones y de las relaciones vividas por los diferentes seres colectivos. Depende enteramente de la calidad de esas situaciones y de esas relaciones, de su capacidad para aumentar o no la fuerza y la autonomía de los seres de los que es causa o efecto.

