Árabe israelí

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Árabes de Israel
عرب إسرائيل (العرب الإسرائيليون)‏
ערביי ישראל
Ubicación Bandera de Israel Israel
Población total más de 1,144,000
Idioma Árabe y Hebreo
Religión Islam 83% (en su mayoría suní), el cristianismo 8.5%, drusos 8.3%

Los árabes israelíes son los ciudadanos del Estado de Israel de lengua materna árabe.[1] [2] Estos profesan mayoritariamente la religión musulmana, seguida de la cristiana y la drusa. Constituyen alrededor del 19,8% de la población israelí con 1.413.000 habitantes. Estas cifras, según la Oficina Central de Estadísticas de Israel (2006),[3] incluyen alrededor de 250.000 habitantes árabes de Jerusalén Este, y unos 19.000 drusos de los Altos del Golán, todos ellos residentes permanentes desde la Guerra de los Seis Días en 1967.

Muchos son habitantes árabes del Mandato Británico de Palestina que quedaron dentro de las fronteras de Israel tras la guerra de la Independencia de Israel en 1948. En 1952, una ley les concedió la ciudadanía israelí y tienen, sobre el papel, igualdad de derechos y obligaciones que cualquier otro ciudadano de Israel. Existen sin embargo leyes discriminatorias como por ejemplo la imposibilidad del reagrupamiento familiar [cita requerida] algo que los israelíes no árabes si tienen permitido. También están exentos – salvo los drusos - de la obligación de servir en el ejército, para conjurar el peligro de una lealtad problemática. Los drusos, pueblo de larga tradición guerrera, tienen abiertas las puertas del ejército desde la independencia israelí, como voluntarios al principio, y como reclutas a partir de 1956, donde sirven a menudo en las tropas de élite[4] y gozan de gran consideración entre la mayoría judía.[5] Los jóvenes beduinos son reconocidos en el ejército por sus habilidades como rastreadores.

Un caso especial es el de los árabes que viven en Jerusalén Este y los Altos del Golán, ocupados y administrados por Israel desde la Guerra de los Seis Días de 1967. Los residentes de Jerusalén Este se convirtieron en residentes permanentes de Israel poco después de la guerra. A pesar de poseer tarjetas de identidad israelíes, sólo unos pocos de ellos han solicitado la ciudadanía israelí, a la que tienen derecho, y la mayoría de ellos mantiene estrechos vínculos con Cisjordania.[6] Sin embargo, como residentes permanentes, tienen derecho a votar en las elecciones municipales de Jerusalén , aunque un bajo porcentaje lo hace. La mayoría de los residentes drusos de los Altos del Golán son considerados residentes permanentes en virtud de la Ley de los Altos del Golán de 1981. Pocos de ellos han aceptado la plena ciudadanía israelí, y la gran mayoría se considera ciudadanos de Siria.[7]

Terminología[editar]

«Árabes de Israel» (en hebreo: ערביי ישראל) es la forma de uso corriente en el Estado judío, así como la más elaborada «ciudadanos árabes de Israel» (הערבים אזרחי ישראל). Ambas, junto a la de «árabes israelíes», son quizá las denominaciones más usadas también en la prensa y la literatura occidentales.[8] [9] [10]

En los medios árabes se utiliza también la denominación «árabes de Israel» (عرب إسرائيل), y se utilizan asimismo «árabes del interior» (عرب الداخل) o «árabes del 48» (عرب الـ48 , en alusión al año de la Nakba o gran éxodo palestino).[11] Estos términos no incluyen a la población árabe de Jerusalén oriental o los drusos en las Alturas del Golán, dado que consideran que estos territorios están ocupados por Israel desde 1967. Muchos ciudadanos árabes de Israel prefieren llamarse a sí mismos, simplemente, "los palestinos en Israel" o "los ciudadanos palestinos de Israel."

Los judíos de Yemen y otras comunidades de judíos mizrají que emigraron o fueron expulsados de sus hogares históricos del mundo árabe, en gran parte tras el establecimiento del Estado de Israel en 1948, o sus descendientes nacidos en Israel, no son identificados como árabes, a pesar de que ellos o sus antepasados inmediatos (padres, abuelos) son lingüísticamente árabes. El Estado de Israel nunca los ha considerado como árabes: los judíos de todos los orígenes y sin distinciones son oficial y colectivamente considerados únicamente como judíos, mientras que las personas de patrimonio cultural y lingüístico de origen árabe de cualquier fe que no sea judía se consideran como árabes.[12] [13]

Historia[editar]

1948: Guerra árabe-israelí[editar]

A raíz de la guerra árabe-israelí de 1948, el Mandato Británico de Palestina fue dividido en tres partes: Israel, Cisjordania y la Franja de Gaza. La mayor parte de la población árabe (711.000 personas, según la ONU)[14] huyó, concentrándose en la Franja de Gaza y Cisjordania, o bien en los estados árabes vecinos, particularmente Jordania y Líbano, con la expectativa de que pronto regresarían a sus hogares tras las fuerzas invasoras árabes victoriosas.[15] [16] Tras la guerra Jordania ocupó Cisjordania, anexionándola posteriormente, y Egipto estableció una administración militar en la Franja de Gaza. Estas dos últimas acciones fueron consideradas ilegales por la comunidad internacional.[cita requerida]

Las casas y tierras de los desplazados pasaron a ser propiedad del estado, en algunos casos, y en otros las poblaciones árabes no se recolonizaron sino que se destruyeron íntegramente. Más de 350 núcleos de población árabe (aldeas y barrios) desaparecieron completamente, y la población de las ciudades costeras, mayoritariamente árabe, dejó tras su éxodo núcleos urbanos prácticamente vacíos.

En algunas zonas, sin embargo, el éxodo no se produjo o no fue total. 150.000 palestinos permanecieron dentro de las fronteras de Israel, debido a los avatares de la guerra: bien porque pudieron permanecer en sus casas y tierras o bien porque fueron a otras zonas que quedarían incorporadas a Israel. A la mayoría de estos «refugiados internos», como a los refugiados fuera de las fronteras de Israel, no se les permitió volver a sus lugares de origen una vez acabada la guerra.

1949-1966: Ley Marcial[editar]

A la población árabe que permaneció dentro de Israel se le concedió la ciudadanía, aunque estaba sujeta a una serie de medidas de control, a partir de 1949, que condujeron a la ley marcial.[17] Esto conllevaba la solicitud del permiso del gobernador militar para viajar más de una determinada distancia desde su domicilio de residencia. También incluía el uso del toque de queda, detenciones administrativas, expulsiones, y otras actividades. La ley marcial se levantó de la población árabe que vive en ciudades mayoritariamente judías unos años más tarde, pero se mantuvo en las zonas árabes hasta 1966.

Una variedad de medidas legales en vigor durante ese período facilitaron la transferencia de las tierras abandonadas por los árabes a la propiedad estatal, mediante la Ley de Propiedad Ausente de 1950, que permitía al estado tomar el control de las tierras pertenecientes a los propietarios que emigraron a otros países, y la Ley de Adquisición de Tierras de 1953, que autorizó al Ministerio de Hacienda a transferir las tierras expropiadas al estado. Otros expedientes jurídicos comunes incluyen la utilización de normas de excepción para declarar como zona militar cerrada las tierras pertenecientes a ciudadanos árabes, seguido por el uso de la legislación otomana en tierras abandonadas para tomar el control de la tierra.[18]

Tras la guerra de 1948, los árabes de Israel configuraron en sus inicios un sector social totalmente desestructurado, en el que sólo la familia permanecía como institución, y sometido a la administración militar del Estado judío, que, como tal, era reacio en principio a concederles derechos de ciudadanía, algo que sin embargo hizo en 1952. Se les impidió vivir en otro lugar que no fuera aquel en el que se encontraban al acabar la guerra, se les prohibió adquirir tierras o construir casas (e incluso remodelar las existentes) y se les alejó de los beneficios sociales israelíes (sanidad, cargos públicos, productos subvencionados...). Las zonas geográficas donde se concentraban permanecieron bajo administración militar hasta 1966: una parte del Néguev, zonas de la frontera noroccidental con Cisjordania y la Galilea en torno a Nazaret.

Esta población quedó exenta del servicio militar obligatorio: aunque podían presentarse como voluntarios, no se les animaba a hacerlo, pues su lealtad era puesta en entredicho. Por su parte, los árabes en general no deseaban formar parte del ejército que combatía contra los palestinos de fuera de Israel y contra otros árabes. Esta situación, que continúa hasta hoy en día, va en realidad más allá de la cuestión del servicio militar, pues éste es en Israel un auténtico pilar de la sociedad, que lleva aparejadas multitud de ventajas sociales a las que no pueden acceder quienes no lo realizan.

Los árabes israelíes eran tras la guerra mayoritariamente campesinos. Sufrieron importantes impedimentos para desarrollar sus cultivos: restricciones de agua y luz e imposibilidad de afiliarse a las entidades cooperativas de la poderosa central sindical Histadrut y del Estado, con lo que no pudieron competir con sus compatriotas judíos en materia de comercialización, créditos y modernización de las explotaciones. Ya en los años 50 las plantaciones árabes de cítricos habían desaparecido casi por completo, y los agricultores se limitaron a producir para las necesidades de su casa principalmente, con un limitado comercio de verduras y aceite de oliva para el mercado hebreo. Con estas condiciones, muchos árabes tuvieron que abandonar la agricultura y convertirse en asalariados en trabajos no agrícolas y generalmente no especializados (industria, construcción), dando lugar de este modo a los que el antropólogo Henry Rosenfeld denomina «proletarización de los árabes de Israel»,[cita requerida] que les convirtió en el estrato más bajo de la escala ocupacional y social. Estos cambios afectaron por otra parte a la estructura familiar tradicional de la sociedad árabe-israelí.

En 1956 se produjo la masacre de Kafr Qasim, un acontecimiento que significó para los árabes (y que ha quedado en su memoria colectiva como tal) la constatación de su calidad no de ciudadanos sino de enemigos, mientras que para los judíos fue una llamada de atención hacia la existencia del «problema» de la minoría árabe, eclipsada por el proceso de construcción del nuevo Estado. Cuarenta y siete aldeanos fueron ametrallados al violar, sin saberlo, un toque de queda que Israel había impuesto a las poblaciones árabes y que no había dado tiempo a transmitir a los campesinos que se encontraban realizando labores agrícolas fuera del pueblo. Los responsables de la matanza fueron juzgados y condenados a penas simbólicas.

A pesar de que la presencia de una importante minoría árabe cuestionaba el carácter judío del Estado y de que, en la situación de enfrentamiento de Israel con los países vecinos, los árabes del país estaban bajo sospecha permanente de actuar como una quinta columna, la ausencia de derechos civiles para la minoría árabe entraba en abierta contradicción con la voluntad de que el Estado de Israel fuera democrático. Los gobernantes de Israel aspiraron desde el principio a construir una sociedad verdaderamente democrática y, a pesar de todas las desconfianzas, otorgaron a los árabes israelíes la ciudadanía israelí, lo que les permitía ser electores y elegibles desde prácticamente el primer momento, obligaba a establecer fórmulas que posibilitaran su participación política y cierto grado de integración en el sistema. Además de hacerles beneficiarios de los servicios sociales asociados a la ciudadanía, dispusieron de una importante autonomía comunitaria tanto en asuntos locales como en los religiosos (que incluía el derecho de familia).

En 1965 se hizo un primer intento de presentar una lista independiente árabe para las elecciones del Knéset, con el grupo radical al-Ard formando la Lista Árabe Unida. La lista fue, sin embargo, prohibida por la Comisión Electoral Central israelí.

En 1966 la ley marcial se levantó por completo, y el gobierno se dedicó a desmantelar la mayoría de las leyes discriminatorias, mientras que a los ciudadanos árabes se les garantizaba, en teoría aunque no siempre en la práctica, los mismos derechos que a los ciudadanos judíos.[19]

Desde 1967[editar]

El año 1967 marca un punto de inflexión en la historia de los árabes israelíes. Por un lado, la Guerra de los Seis Días, que se salda con la ocupación israelí de Gaza y Cisjordania (los dos territorios del Mandato que habían quedado fuera de las fronteras de Israel), supuso el contacto entre las poblaciones palestinas a uno y otro lado de la Línea Verde por primera vez desde 1948. El trato con unos palestinos nacionalistas, abiertamente enfrentados a Israel y encuadrados en numerosas organizaciones políticas (trato que tomó en muchos casos la forma de matrimonio) supuso para los árabes de Israel un renacimiento de la conciencia de su identidad palestina y la aparición de una ola de activismo político que tiene su cénit en la huelga general del 30 de marzo de 1976. Con el nombre de Día de la Tierra, se llamó a la resistencia de los árabes contra la confiscación de tierras en Galilea por parte del gobierno israelí, que se venía produciendo desde tiempo atrás en el marco de un programa de judaización de la región norteña. Hubo enfrentamientos que se saldaron con seis árabes muertos y numerosos heridos y detenidos, despertando el recuerdo de la masacre de Kafr Qasim.

Es en esta etapa cuando se empieza a hacer fuerte la tradicional reivindicación de los árabes israelíes para que Israel deje de definirse como un Estado étnico y se convierta en Estado de todos sus ciudadanos, árabes o hebreos.

El segundo elemento que marca un giro en la situación de los árabes de Israel es el crecimiento económico que se produjo tras la guerra. Ello supuso un recambio en la escala ocupacional, empezaron a desempeñar tareas abandonadas por judíos enriquecidos (pequeñas empresas, capataces, subcontratistas...) al tiempo que dejaban sus trabajos físicos no cualificados en manos de obreros que llegaban diariamente de los territorios ocupados. Con todo, la industrialización árabe fue pequeña y completamente dependiente del mercado, los contratistas y las redes judías, y no tuvo apenas acceso a las ayudas estatales de que gozaban las empresas judías. Las actividades más habituales son el procesado de alimentos, el sector textil, el pequeño comercio, el transporte y la artesanía.

Demografía[editar]

Ciudades con mayor población árabe
Localidad Población Distrito
Nazaret 64.300 Norte
Umm al-Fahm 41.100 Haifa
Rahat 38.900 Meridional
Tayibe 33.000 Central
Shefa-'Amr 32.800 Norte
Baqa-Jat 31.000 Haifa
Shagor 28.500 Norte
Tamra 26.000 Norte
Sajnin 24.400 Norte
Ciudad Carmel 24.000 Haifa
Tira 20.700 Central
Arraba 19.600 Norte
Maghar 18.700 Norte
Kafr Kanna 17.600 Norte
Kafr Qasim 17.200 Central

Las autoridades de Israel suelen dividir a los ciudadanos árabes del estado en cuatro grupos: tres de orden religioso (musulmanes, cristianos y drusos) y un cuarto relacionado con el modo de vida (beduinos). Los árabes suelen criticar esta división, considerando que pretende negar su identidad unitaria.

La población árabe de Israel se concentra sobre todo en tres zonas: Galilea, en el norte del Estado; una región llamada el Triángulo, más al centro, junto a la frontera con Cisjordania; y parte del desierto del Néguev, al sur. Un 71% viven en 116 localidades de mayoría árabe, de las cuales 9 son ciudades, siendo Nazaret la ciudad con mayor porcentaje de población árabe. Un 24% vive en ciudades de mayoría judía como Jaffa, Haifa, Ramla o Lod. El 4% restante corresponde a las comunidades de beduinos en el Néguev. Algunas de estas comunidades residen en aldeas que no están reconocidas oficialmente por Israel, lo que genera diversos problemas a sus vecinos, como el no poder tener escuela o ambulatorio médico, o incluso estar amenazados de desalojo y destrucción de las aldeas.

Los descendientes de los 150.000 árabes que quedaron dentro de las fronteras del naciente Estado judío en 1948 son actualmente 1.300.000 personas, un 20% de la población total de Israel si se incluye a los habitantes de Jerusalén Este (perteneciente a Cisjordania pero anexionada por el Estado hebreo).

Los árabes israelíes tienen, en general, una tasa de natalidad superior a la de los judíos. Dado que el nivel de emigración de judíos hacia Israel es bajo, se prevé que, con el ritmo actual, en 2025 los árabes supongan ya una cuarta parte de la población del Estado judío.[cita requerida] Esta población árabe, sumada a la de los territorios palestinos, igualará en número a la población judía en el antiguo territorio del Mandato Británico. El crecimiento de la ya numerosa minoría árabe genera cierta inquietud en Israel, pues pone en entredicho el carácter judío del Estado. Esta inquietud se traduce en diferentes posiciones políticas, que básicamente siguen una de estas tres líneas:

  • Que Israel se deshaga de los árabes. Es una opción radical que gana adeptos a medida que se recrudece el conflicto árabe-israelí. Se plantean como opciones: la transferencia, esto es, la expulsión de los árabes israelíes hacia Cisjordania y Gaza, quizá aprovechando un momento de recrudecimiento del conflicto que haga justificable la medida; es la opción defendida por el partido Israel Beytenu, entre otros. Otras medidas serían la cesión a Cisjordania del llamado Triángulo, una serie de pueblos árabes a lo largo de la Línea Verde, a cambio de que los palestinos cedan a Israel los asentamientos judíos de Cisjordania, y alentar a los árabes a emigrar fuera de Israel.
  • Que Israel deje de ser un Estado judío y se convierta en un Estado de sus ciudadanos, bilingüe y laico. Es la opción que defienden la mayoría de árabes israelíes y algunos intelectuales judíos, como el historiador revisionista Ilan Pappé, Oren Ben-Dor, Michel Warschawski, Haim Bresheeth y otros.
  • Reducir la tasa de natalidad árabe mediante la inversión en la mejora de su calidad de vida, la educación, el acceso al empleo, etc. La idea es que, equiparando las condiciones de vida de los árabes a las de los judíos, se equipararán también las tasas de nacimientos en ambas comunidades y la minoría árabe se mantendrá en la proporción actual.
  • Promover la inmigración judía (aliá).

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Report on Equality and Integration of the Arab Citizens in Israel 2001-2002
  2. Mossawa Centre
  3. [1]]
  4. La Comunidad drusa de Israel pidió a Peres: “Ayuda para nuestros hermanos en Siria”. Iton Gadol
  5. The Druze in the Middle East: Their Faith, Leadership, Identity and Status. Nissim Dana. Sussex Academic Press, 1/1/2003. ISBN-10: 1903900360. página xi (en inglés)
  6. «Question of Palestine: Jerusalem». United Nations.
  7. Scott Wilson (30-10-2006). «Golan Heights Land, Lifestyle Lure Settlers». Consultado el 05.06.2007.
  8. See the use of the term "Arab inhabitants" in «The Arab Population of Israel 2003». Israel Central Bureau of Statistics.
  9. «A Status Report: Equality for Arab Citizens of Israel». Association for Civil Rights in Israel (November 14, 2002).
  10. «Report of the Government Ministries - Activities in the Non-Jewish Sector in 1997». Israeli Ministry of Foreign Affairs (January 2, 1998).
  11. Amrawi, Ahmad (December 9, 2003). «The Palestinians of 1948». al-Jazeera.
  12. «Biography of Ella Shohat». Middle East and Islamic Studies Department at NYU.
  13. Naeim Giladi (PDF). The Jews of Iraq. 31. The Link.  pp. 1–13. http://www.ameu.org/uploads/vol31_issue2_1998.pdf. 
  14. Asamblea General de las Naciones Unidas(1951-08-23)General Progress Report and Supplementary Report of the United Nations Conciliation Commission for Palestine
  15. Morris, Benny (21 de febrero de 2008). «Israel and the Palestinians». Irish Times. Consultado el 13 de marzo de 2010. 
  16. Benny Morris on fact, fiction, & propaganda about 1948 (Irish Times)
  17. Kodmani-Darwish, p. 126, Féron, pp. 37 and 40
  18. Féron, p. 94
  19. Kodmani, p. 126

Enlaces externos[editar]