Ácido tricloroacético

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El ácido tricloroacético (referido a veces como ATC) es un ácido ogánico, derivado del ácido acético, en el cual tres átomos de hidrógeno del grupo metilo han sido reemplazados por átomos de cloro. Se prepara por reacción de ácido acético y cloro en presencia de un catalizador apropiado.

CH3COOH + 3 Cl2 → CCl3COOH + 3 HCl

Es ampliamente utilizado en bioquímica por su propiedad de precipitar macromoléculas, como proteínas, ácido desoxirribonucleico (ADN) y ácido ribonucleico (ARN). Además, la sal de sodio del ATC es utilizada como un herbicida.

El ácido tricloroacético se puede emplear para destruir lesiones intraepiteliales, cervicales, uterinas o displasias cervicales (lesiones preneoplásicas; displasias cervicales; CIN-I, CIN-II, CIN-III; LIP o SIL de alto y bajo grado). Otros usos en medicina y cosmética incluyen el descamamiento químico (comúnmente referido como peeling), la remoción de tatuajes y el tratamiento de verrugas (incluyendo las verrugas genitales por HPV).

La reducción del ATC resulta en ácido dicloroacético, un compuesto farmacológicamente activo que ha mostrado cierta actividad antitumoral.[1]

Fórmula[editar]

Para ello se hace preparar en fórmula magistral: "solución de ácido tricloroacético al 85 % en alcohol de 70º, 50 ml". Se dan repetidos toques con un hisopo o torunda pequeña impregnando el exocérvix y endocérvix durante unos minutos haciendo una sesión semanal durante cuatro semanas consecutivas. Es conveniente cambiar la solución cada dos semanas y prepararla el mismo día inmediatamente antes de comenzar las sesiones 1.ª y 3.ª porque la solución es muy volátil y pierde efectividad aun estando cerrado el recipiente que la contiene.

También es empleado en la Odontología, aplicándolo en lesiones epiteliales de la mucosa oral, tales como aftas, llagas, etc.

Aplicación[editar]

Al aplicarla, el epitelio del exo/endocérvix toma una coloración blanca intensa por la quemadura química y hay que tener cuidado de ir recogiendo y secando el líquido que cae a fondo vaginal posterior porque puede crear sinequias del cuello con la vagina aunque no sería mayor complicación. Se puede dar en el embarazo (no así el podofilino) y repetir su aplicación cuantas veces queramos siendo indolora o todo lo más una molestia discreta similar a la que acontece en la menstruación.

A los pocos días (3 a 5) de terminar la cuarta y última aplicación la paciente nota la aparición de una intensísima leucorrea muy líquida (al igual que en la criocoagulación) que se prolonga entre 7 y 15 días. Este suceso es normal y en todo caso es consecuencia de la correcta aplicación del ATC (ácido tricloroacético) y de su acción irritante sobre los tejidos. No tiene mayor trascendencia.

Cuando la leucorrea descrita ha remitido conviene dar tratamiento local de óvulos o cremas cicatrizantes con antibióticos, etc durante unos días. El control posterior de la lesión se realizará no antes de los tres y mejor a los cuatro meses siendo conveniente realizar una correcta toma citológica, a ser posible colposcopia y disponer de un buen y experto citólogo.

  1. [1]